El Instituto Nacional de Enseñanza Media de Figueras (III)

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión en EspañaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Eduardo Rodeja .
Tiempo de lectura estimado:

Creación del Instituto de 2ª enseñanza

Puesta en vigor la reorganización general de estudios y creados los Institutos de Segunda Enseñanza, no podía subsistir el antiguo Colegio de Humanidades, que en realidad hubiera quedado redu­cido a un simple Colegio de Primera Enseñanza, si no se hubiera logrado, por la adjunta solicitud, que el Ayuntamiento elevó a S. M., la creación del Instituto, pagando los gastos que de su soste­nimiento se desprendieran mediante la confección de un nuevo presupuesto, mantenido por algunos nuevos arbitrios que debían imponerse sobre objetos “que no fueran de primera necesidad ni pudieran ser causa de gravamen sobre la población”.

Desarrolla durante este tiempo desde el Ayuntamiento y desde la Junta Gubernativa una gran actividad en favor del Instituto el litre. Figuerense D. Narciso Fages de Romá, que lo defiende con gran entereza en momentos que tal vez si no hubiera sido por su energía el Instituto se hubiera cerrado absorbido por el de la capi­tal de la provincia.

El día 9 de Noviembre de 1845 se abrió por primera vez este centro con el nombre de Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de tercera clase, quedando así confirmado por una R. O. del día 15 del mismo mes.

Pero como en esta tercera categoría no podían cursarse todas las asignaturas de estudios Generales, el Ayuntamiento destinó nuevos fondos para aumento de material científico, logrando en 28 de Octubre de 1847 que fuera elevado a instituto de primera clase.

Tres años mas tarde el nuevo Reglamento promulgado por el Gobierno en 1850 clasificaba los Institutos en Provinciales y Locales y sólo permitía el estudio completo de la segunda enseñanza en los primeros, por lo que nuestro Instituto quedaba nuevamente en segunda categoría, que le imposibilitaba para enseñar en él la Física, Química e Historia Natural hasta que con fecha 31 de Enero del siguiente año se le reconoció el derecho de poder cursar en él to­das las asignaturas del grado de Bachiller.

En verano de 1854 se registran en el Ampurdán algunos casos de cólera morbo que obliga a las autoridades a tomar serias pre­cauciones. Se establece un cordón sanitario y una vigilancia de cuatro hombres por puerta, se desinfecta con gran cuidado, por fumi­gación, todos los objetos que entran en la población y se preparan las iglesias de los ex-conventos, entre ellas la que existía junto al edificio de este Instituto para convertirlo en hospital.

Encontrabase el Ayuntamiento en esta época, absolutamente carente de fondos, habiéndose agotado para otros menesteres la consignación que tenia presupuestada para sufragar los gastos del Instituto, y habiéndole denegado la Diputación todo socorro, se vio obligado a pedir al Gobierno la cantidad de 50.000 reales de vellón para poder afrontar los gastos y necesidades de la enseñanza.

En 19 de Septiembre de 1857 cesó y se despidió de Figueras el fundador del Colegio de Humanidades, el que con su celo y acti­vidad trajo a esta población lo que mas necesitaba en su época, la cultura, tan difícil de adquirir por las dificultades de entonces que hacían casi imposible el desplazamiento de la gente joven.

Y el Reverendo Julian González de Soto se despide de Figueras mostrando su agradecimiento por las delicadas atenciones que aquí había recibido, tanto del litre. Claustro de Profesores como de los inspectores del Colegio y particulares en recuerdo de la estancia “que nunca olvidará” regala al Instituto una magnifica colección de relieves con destino() a la escuela de Dibujo y otra muy notable de minerales para el Gabinete de Historia natural y recomienda a las autoridades locales, al ya viejo servidor del establecimiento, que “pronto por razón de su avanzada edad no podrá prestar los servicios propios de su cargo” rogando al Ayuntamiento su protección a fin de que no quede reducido a la miseria.

En 2 de Marzo de 1801, la Diputación preguntó, seguramente que a los fines de conceder la subvención de 12.000 reales de vellón con que luego favoreció este centro, que clases de dibujo se daban, a lo que se contestó que además de dar cumplimiento a los programas oficiales, se enseñaba Dibujo Lineal y de figura, del antiguo, y en claro oscuro, lavado, pintura al pastel y al óleo y se daban no­ciones de modelado.

Con este motivo y aprovechando las excepcionales condiciones de situación y capacidad que este edificio reunía, el Instituto Agrí­cola Catalán de San Isidro de Barcelona organizó una importante exposición agrícola patrocinada por el Ayuntamiento y corporaciones locales.

Puede decirse sin temor a exageración que este certamen fue uno de los actos mas brillantes que se celebraron en Figueras du­rante el siglo pasado.

Fue inaugurado por el Capitán General de la Región con asisten­cia de muchas personalidades de Barcelona y Gerona y por ella des­filaron la mayor parte de los políticos y personas de relieve de aquella época.

Con este motivo y para su instalación sufrió el edificio importan­tes reformas, de entre las cuales puedo citar la construcción de la puerta de entrada, y en 1800 se lleva a cabo la terminación del edificio que había quedado en construcción, cuando tuvieron que abandonarlo los PP. Franciscanos en 1835.

En 4 de Octubre de este mismo año con gran estrépito se desplomó la cúpula de la ex-iglesia que había sido declarada ruinosa hacia ya algún tiempo.

La revolución de Septiembre de 1868 afectó de una manera no­table la marcha de nuestro primer centro docente, cuando estaba en su mayor apogeo, cuando su crédito había alcanzado, no solamente el renombre de toda la provincia, sino que acudían internos proce­dentes de poblaciones muy lejanas, que hicieron necesaria la construcción de nuevas habitaciones. En época en que los Institutos no tenían el derecho de conferir el Grado de Bachiller, era en la Universidad de Barcelona una credencial de aptitud el proceder del de Figueras. La matrícula contaba entonces con cerca de trescientos alumnos y la próxima habilitación del dormitorio corrido establecido en el ala sur de, reciente construcción iba a permitir la admisión de otros muchos que la tenían solicitada. Al poco de abierto el curso estalló la revolución con las consiguientes destituciones hechas con la oposición incluso de algunos que formaban la junta revoluciona­ria, que preveían lo que efectivamente ocurrió; la mayor parte de los alumnos dejaron de venir a Figueras y al principiar el curso 1869-70 eran solo veintisiete, los cuales fueron disminuyendo de curso en curso hasta quedar reducidos a uno solo (Memoria de 1880 pag. 11); por otra parte el Ayuntamiento, necesitaba la consignación para otros menesteres que iba cada año disminuyendo la subvención y el Instituto llegó a pasar un periodo de una verdadera crisis que ame­nazaba de una minera alarmante su existencia, a no haber llegado a tiempo un auxilio votado por la Diputación Provincial con desti­no a la escuela de Dibujo.

En 1877 a pesar de la crisis porque atravesaba el Instituto, el Iltre. Figuerense D. Narciso Fages de Romá que tantos servicios había prestado a la agricultura de este país, funda una granja expe­rimental agregada al Instituto con una sección dedicada a la ense­ñanza de Peritos Agrícolas y Tasadores, de la que fue director D. Francisco Jordi, siendo esta escuela continuación de la que había existido en Fortianell fundada por el mismo señor cuyo material aperos y biblioteca fue trasladado aquí.

Restablecida la paz de la nación y puestas de nuevo las rosas en su lugar, pudo pensarse en remover las causas que motivaron la crisis y poner de nuevo al “Colegio” a la altura a que antes había estado. Era indispensable restituir al pensionado la Dirección Espi­ritual, “y no bien se hubo dado este paso, vióse repoblar aquel desierto” (Memoria de 1880 pag. 15) y al cabo de tres o cuatro años de cuarenta internos volvían a las aulas que antes por las cir­cunstancias pasadas habían abandonado.

La urbanización del barrio comprendido entre la plaza Triangular y el Instituto llevada a cabo por las facilidades de oportunidad que ofreció la construcción del ferrocarril, cuya empresa aprovechó, mediante la subvención de 1650 pesetas, los terrenos sobrantes de los grandes desniveles existentes en aquel barrio para, rellenar la explanada de la estación, permitió la urbanización de la plaza si­tuada frente al Instituto, que se inauguró el día 28 de Mayo de 1877 con una fiesta, a la que asistieron las autoridades y el coro de La Erato, el cual sobre un tablado situado a la izquierda de la puerta Principal, canto La Flor d’amor, La Pastoreta y el Arri Moreu.

Según la memoria de 1877 se recibieron en este Instituto con la idea de crear un museo de pintura, escultura y antigüedades una colección bastante notable de acuarelas, yesos, pinturas, fotografías, y grabados, de los que fue el dopante iniciador D. Juan Tutau y Vergés, al cual siguieron en su propósito y en años sucesivos varios otros, que amantes de la cultura y del centro donde habían empe­zado sus estudios, quisieron demostrar su agradecimiento y afecto haciendo objeto a este Instituto de valiosos regalos con destino a los diversos gabinetes de Historia Natural, Física y Química, Biblio­teca y Bellas Artes.

Formóse una comisión que en unión del Sr. Masferrer estaba encargada de recibir y ordenar todos aquellos objetos destinados al museo, y se distinguieron entre los donantes los Sres. D. Pablo Milá, D. Agustín Rigalt, D. J. L. Pellicer, D. Abdón Serradell, D. Tomás Padró y el Sr. Milá, de cuyo detalle hace mención la memo­ria de este Instituto publicada con motivo de la apertura del curso 1880-1881.

Una R. O. del 22 de Mayo de 1885 concedió al Ayuntamiento con destino a la Escuela de Sellas Artes del Instituto, siete cuadros al óleo procedentes del Museo del Prado en calidad de depósito, y en 28 de Marzo del 1887 fue aprobado un proyecto presentado por el Arquitecto D. Manuel Almeda para construir en el lugar que ocupaba la iglesia ruinosa del Instituto el Palacio de Justicia que debía comprender: Audiencia de le criminal, Juzgado de Pri­mera Instancia y Juzgado Municipal.

En Noviembre de este mismo año el Sr. Rubau Donadeu hizo desde Paris un regalo de 1000 volúmenes con destino a la bibliote­ca de este Instituto, y en 12 de Febrero de 1890 este mismo se donan nuevamente tres cuadros: la desesperación de Judas, el Cid y Dos niños pobres.

En 1880 el Ilustre escritor figuerense D. Teodoro Baró Sureda se distinguió por sus actos en favor del Instituto.

Con motivo de la apertura del curso de 1901-1902 se inauguró en el Claustro una lápida de mármol en la que figuran en letras de oro, los nombres del Fundador y de los protectores del centro.

Pocos días mas tarde volvía el Instituto a estar en peligro de desaparecer, afectado por un Decreto del 30 de Agosto anterior, en el cual se había hecho caso omiso de su existencia, y no se le había asignado la demarcación que por ser Instituto local le correspondía.

El Ayuntamiento elevó con tal motivo una Instancia al Minis­terio de Instrucción Pública y Bellas Artes, expresándole su extrañeza, y rogándole, ya que ello era un problema de vida o muerte. para el centro, se subsanara el error, teniendo en cuenta su antigüe­dad, adecuada instrucción, excelentes resultados obtenidos en la enseñanza, e ingresos que proporcionaba al Estado, sin costarle ni haberle costado nunca ni un sólo céntimo.

Además como en el último curso había obtenido iguales pre­rrogativas que los provinciales, el Ayuntamiento se había compro­metido a igualar la plantilla a aquéllos, en vista de las reformas dictadas por el Ministro Sr. Garcia Alix, que unificaba estos estable­cimientos sin distinción de provinciales ni locales.

A pesar de los esfuerzos del municipio, “que califica de heroi­cos” el Instituto sólo quedaba con el derecho de poder matricular alumnos oficiales de la localidad lo cual no sólo le rebajaba la categoría, sino que le obligaba a cerrar sus puertas.

Se nombró para que activara su resolución a D. Claudio Diaz y Marqués, contador del Ayuntamiento, y a D. Luis Mª Jordi, para que se trasladaran a Madrid, y estos comisionados cumplieron su misión a satisfacción de todos, regresando satisfechos de sus gestiones, de las facilidades y buena disposición del .entonces ministro de Instrucción Pública, Sr. Conde de Romanones, que dictó eI 30 del mismo mes un Decreto elevando el Instituto a la categoría de Pro­vincial.

En 190ó, organizada por el Ayuntamiento y Cámara Agrícola del Empardan, tuvo lugar, con motivo de las ferias de Santa Cruz, una interesantísima exposición Agrícola industrial y artística, en la que figuraron representaciones de todas las actividades del Empardan. El número de estantes era tal, que llenó por completo el Claus­tro, patio, piso y el entonces parque, situado frente al edificio, y por ella desfilaron las principales personalidades de la región.

En 23 de Mayo de 1910, el diputado a Cortés D. Joaquin Sal­vatella, comunicó al Ayuntamiento que el Ministerio de Instrucción Pública había incluido en el presupuesto de dicho año, el corres­pondiente al Instituto de Figueras, por cuyo motivo deja de perte­necer al Ayuntamiento y pasa oficialmente al Estado el cual desde entonces se ha encargado de su administración.

A partir de esta fecha, por ser ya los hechos tan recientes que están al alcance de todos, un deber de discreción y respeto, obli­ga a poner punto final.

Después del paso por esta ciudad de las destructoras hordas rojas y renacida la calma, el Instituto ha vuelto a reanudar sus tareas esperando, que con la ayuda de Dios, el trabajo de todos y el esfuer­zo de esta juventud renaciente, contribuirá a proporcionar a España los días de prosperidad y de gloria que todos deseamos para nues­tra amada patria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *