Comisión para impulsar el Cambio Sistémico

Francisco Javier Fernández ChentoCambio sistémicoLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Robert P. Maloney, C.M. · Año publicación original: 2008 · Fuente: Vincentiana, Enero-Abril 2008.
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En 2006, con el incentivo y el apoyo financiero de una fundación, el Superior General nombró una comisión para promover el Cambio Sistémico. Sus miembros son: Norberto Carcellar, C.M.; Ellen Flynn, D.C.; Joseph Foley, C.M.; Robert Maloney, C.M.; Patricia Nava, A.I.C.; Pedro Opeka, C.M., y Gene Smith, S.S.V.P. El P. Grego­rio dio a la Comisión el siguiente mandato: «Ayudar a realizar un cambio sistémico a través del apostolado de los miembros de la fami­lia Vicenciana, especialmente aquellos que trabajan con los pobres oprimidos». Con ese objetivo, se pidió a los miembros de la Comisión que estudiaran los materiales disponibles relacionados con el cambio sistémico, para debatir su propia implicación, formular una lista de estrategias para ayudar a los pobres a salir de su pobreza y después compartir la lista con los miembros de la familia Vicenciana. Se pidió también a la Comisión que propusiera cómo pueden darse a conocer mejor estas estrategias; e.g., a) podría publicarse un libro en varias lenguas para distribuirse entre los miembros de la familia Vicenciana de todo el mundo y usarse en programas de educación permanente; b) los mismos miembros de la Comisión u otros podrían dar seminarios sobre los principios básicos del cambio sistémico y las estrategias para realizarlo.La Comisión se ha reunido ya tres veces. En sus debates, se ha puesto un énfasis particular en los programas de auto-ayuda y auto-mantenimiento para que los pobres sean participantes activos en la elaboración y realización de los proyectos previstos. Actualmente, la Comisión avanza en la preparación de un libro sobre el cambio sis­témico llamado: Semillas de Esperanza: Relatos de Cambio Sistémico. El libro contará «pequeñas historias» de varios proyectos que han sido un éxito a este respecto. Incluirá también un capítulo sobre la espiritualidad que subyace en los proyectos de cambio sistémico, así como un capítulo que propondrá una serie de prácticas muy válidas o lo que la Comisión prefiere llamar «estrategias eficaces derivadas de nuestra experiencia y nuestra tradición Vicenciana». Además, la Comisión ha decidido presentar un carpeta para acompañar el libro o para utilizarla independientemente. La carpeta llevará una serie de materiales prácticos para ayudar a las personas que estén interesadas en el cambio sistémico; por ejemplo, un DVD con videos sobre algu­nas historias relatadas en el libro, una serie de folletos sobre las pre­guntas claves a examinar al comenzar un proyecto, un instrumento para evaluar los proyectos, sugerencias sobre recaudación de fondos, y una lista de las mejores prácticas o estrategias eficaces. También se ha pedido a la Comisión, ocasionalmente, que recomiende modos para promover una buena administración del dinero en las obras de la familia Vicenciana y entre los pobres a los que sirve, con especial hincapié en las causas que originan la pobreza.El P. Gregorio invitó a los miembros de la Comisión a que hicie­sen una presentación a los Directores Internacionales de las distintas ramas de la Familia Vicenciana durante el encuentro celebrado en Roma del 2 al 4 de febrero de 2007. En aquella reunión, la Comisión habló de la naturaleza del cambio sistémico, de la espiritualidad sub­yacente y de las estrategias que fomenta. Describieron proyectos en Madagascar, Filipinas, Inglaterra, República Dominicana, y otros lugares donde nuestra Familia tiene éxito no solo sirviendo a las necesidades inmediatas de los pobres, sino ayudando también a los pobres a desarrollar estrategias que les hagan salir de la pobreza. Convencidos de que hay otros proyectos como estos que de hecho existen dentro de la Familia, la Comisión pidió a los responsables de la familia compartir la relación de tales obras. Siguió un debate vivo. Al terminar ese debate, los responsables de varias ramas de la Fami­lia decidieron elegir el cambio sistémico como el enfoque de la Fami­lia para al menos los dos próximos años, comenzando el 27 de septiembre de 2007. La Comisión elaborará una guía-estudio, que contará con cinco sesiones, para ayudar en ese proceso. 

El P. Gregorio ha pedido a la comisión ayudar a los miembros del Consejo General para formular criterios para el premio anual de cambio sistémico. Los criterios formulados son los siguientes.

  1. Implicar a los mismos pobres, incluyendo a los jóvenes y a las mujeres a todos los niveles: la identificación de las necesidades, planificación, realización, evaluación y revisión.
  2. Tener una visión global — tener en cuenta una serie de necesida­des humanas básicas: individuales y sociales, espirituales y físi­cas, especialmente necesidades como empleo, cuidado sanitario, vivienda, educación y crecimiento espiritual.
  3. Poner énfasis particular en programas de auto-ayuda y auto-sostenimiento que prestan una atención especial a las causas radicales de la pobreza.
  4. Fomentar la transparencia, invitando a participar en la preparación de los presupuestos y en los comentarios a los informes financieros, mientras se promueve una buena gestión del dinero y el mantenimiento de controles esmerados sobre el uso de los bienes.
  5. Construir una visión compartida con los diversos agentes: comunidades pobres, individuos interesados, donantes, iglesias, gobiernos, ONGs, el sector privado, sindicatos, medios de comunicación, organizaciones y redes internacionales, etc.

Dado que la Comisión ha recibido ya invitaciones para hablar sobre el cambio sistémico en los programas de formación continua de las distintas ramas de la Familia Vicenciana, ha preparado un taller para utilizarse en esas ocasiones.

El concepto de «cambio sistémico» es moderno. Se desconocía en tiempos de San Vicente, aunque San Vicente exprese muchas ideas relacionadas con dicho concepto. Cuando reúne el primer grupo de damas para formar una «Cofradía de Caridad» en Chatillon-les Dom-bres en noviembre de 1617, establece, en la Regla que escribe para ellas (SV XIII, 423), que los pobres sufren más por falta de «orden» que por falta de personas que quieren hacer obras de caridad. Constantemente urgía a los miembros de la Familia a amar a los pobres «espiritual y corporalmente» y «afectiva y eficazmente». Animaba a sus seguidores a examinar varios elementos en la vida de los pobres para ver cuales eran sus necesidades más importantes: alimentación, cuidados sanitarios, educación, trabajo, cuidado espiritual… Hoy somos conscientes que los pobres viven en un sistema social donde faltan algunos o muchos de esos elementos, un sistema que, si cambiara, podría ayudar a una persona a salir de la pobreza. La Comisión centra su atención en ayudar a otros a diseñar proyectos que ayudan a los pobres a cambiar el sistema social en el que viven.

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