Centenario de los Padres Paúles en Cebú (1965)

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión1 Comment

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Author: Justo Moro · Source: Anales españoles, 1967.
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ESCUDOCMEl año 1865, el entonces Obispo de Cebú, Monseñor Gimeno, ha­biéndose enterado de la llegada de los Padres Paúles a Manila, es­cribió sin pérdida de tiempo una carta al P. Visitador pidiéndole, por favor, que le enviase por lo menos tres Padres, para que se encargaran, según dice la carta, «de la dirección espiritual, admi­nistración y formación intelectual de los seminaristas».

El P. Visitador le contestó que de momento no podían satisfacer sus deseos. Sin embargo, le prometió que haría todo lo posible para enviarle cuanto antes los tres Padres que pedía. Poco tiempo des­pués el Sr. Obispo volvió a escribir al P. Visitador recordándole su promesa.

Un año más tarde llegó a Cebú el P. Casarramona, para ente­rarse de las condiciones según las cuales los PP. Paúles asumirían la dirección del Seminario. Por fin, el día 23 de enero de 1867 lle­garon los tres primeros Padres: José Casarramona, como Rector; Francisco Potellas y Gabino López, como profesores. Ese mismo día, los tres se hicieron cargo de la administración del Seminario.

El Seminario de San Carlos tiene la distinción de ser el segundo más antiguo en las islas Filipinas. En un principio, regido por los seculares, y debido en gran parte a las circunstancias de aquel en­tonces, no podía ponerse, ni mucho menos, como modelo para los demás seminarios. La disciplina, según nota de aquel tiempo, «sin ser escandalosa, es un tanto relajada y libre».

Por otra parte, el Seminario era el único centro docente en Cebú, con una población de unas 12.000 almas. Aprovechándose de esta ocasión, el Gobernador pidió al Sr. Obispo que abriese el Seminario a otros jóvenes, quienes, aun sin deseos de ser sacerdotes, podrían aprovecharse de la enseñanza y buenos ejemplos de los Padres. La petición fue bien recibida, y poco después, julio de 1867, el Semi­nario abrió las puertas a los jóvenes que quisieron estudiar. Así comenzó la historia del que llegaría a ser después el famoso Semi­nario-Colegio de San Carlos.

Años más tarde, obedeciendo a los mandatos de la Santa Sede, el Seminario fue separado del Colegio. Este pasó a manos de los Padres del Verbo Divino, mientras que los Padres Paúles siguieron con el Seminario.

Muchos han sido los frutos sembrados y recogidos durante los primeros cien años. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús, la devoción a la Virgen Milagrosa, el apostolado de la oración, la vi­sita domiciliaria, la adoración nocturna, las Damas de la Caridad, las Conferencias de San Vicente, más de seiscientos sacerdotes edu­cados…, estos y otros muchos frutos han salido de las manos infatigables de los ciento cincuenta y seis Padres que nos han pre­cedido en el Seminario de Cebú.

La celebración del centenario no podía pasar inadvertida, puesto que cientos de alumnos han pasado por el Seminario-Colegio, y mu­chísimos de ellos reconocen que deben su éxito a los Padres Paú­les. Así, pues, decidieron, permítasenos la frase, dar la gran cam­panada.

Las líneas generales del programa fueron las siguientes:

Enero, 21. Gran desfile por las calles más céntricas de la ciudad. En el desfile tomaron parte todos los seminaristas, re­presentantes de varios colegios, carrozas, coches, bandas de música, policía motorizada, cadetes, etc., etc. El acto final, con repartición de premios para las mejores ca­rrozas se tuvo en la gran plaza de la Independencia. El comienzo del centenario no pudo ser, pues, más brillante, y el fin propuesto se obtuvo con creces. Este era el de hacer un poco de propaganda, para que a los humildes Hijos de San Vicente se les diera el honor y el agradecimiento debidos por los muchos años de labor callada, tanto en el Seminario Mayor como en el Se­minario Menor.

22. Mañana: Velada académica, durante la cual le fue con­cedido al P. Visitador, Leandro IVIontanana, C. M., el grado de doctor en Filosofía y Letras, «Honoris causa», por la Universidad de San Carlos.

Tarde: Programa de danzas y música en el Coliseo, de Cebú. En el programa participaron brillantemente nues­tros seminaristas, el Colegio de la Inmaculada Concep­ción, Colegio de Santa Teresa, Escuela del Sagrado Corazón y una compañía de «ballet». La asistencia a tan selecto programa fue muy nutrida, y el éxito, por su­puesto, indiscutible.

23. Mañana: Misa concelebrada, y después, desayuno„ ob­sequio de la ciudad de Cebú a los Padres Paúles.

Tarde: Banquete en el Casino Español para los ex alum­nos e invitados. Durante el banquete nos vimos rodea­dos de varios Arzobispos, Obispos, el Gobernador, se­nadores y otros muchos, todos ex alumnos del Semi­nario-Colegio.

Como colofón a esta crónica debemos hacer notar que el fin pri­mario de esta celebración ha sido el levantar un monumento a los Padres que han trabajado en Cebú y a los Paúles en general. Por eso, el Comité ejecutivo del Centenario aprobó que el mejor medio de honrar y recordar a los PP. Paúles sería el levantar una her­mosa iglesia en la ciudad. Los planos están ya aprobados. Quizás en un futuro no muy lejano podamos apreciar la maravillosa obra de arquitectura, magno acontecimiento y recuerdo del Centenario.

OTRAS NOTICIAS

El P. Alvaro Santamaría, C. M., condecorado «Pro Ecclesia et Pontifice».

Aunque sólo sea brevemente, debemos mencionar la condecora­ción otorgada al P. Santamaría. Sin duda alguna que se debe a los muchos trabajos realizados y méritos conseguidos por el P. San­tamaría durante su estancia en Cebú.

A pesar de sus setenta y dos años, aún sigue muy activo, dando numerosas tandas de ejercicios al clero de la Archidiócesis, y no repara en sacrificios cuando se trata de cumplir su deber. Según nos dijo el homenajeado, muchos han sido los peligros encontrados por tierra, mar y aire durante los numerosos viajes que ha tenido que realizar. Gracias a Dios, de todos ha salido victorioso. Enhora­buena, P. Santamaría,’ y por muchos años.

El P. Leandro Montañana, C. M., doctor «honoris causa».

El P. Visitador ha sido justamente galardonado con el docto­rado en Filosofía y Letras «honoris causa» por la Universidad de San Carlos. El acto tuvo lugar en el Colegio de la Inmaculada Con­cepción. Numeroso público atendió la solemne ceremonia, a la que estuvo presente el presidente de la. Universidad.

Debemos hacer notar que la Universidad de San Carlos ha co­operado magníficamente en la celebración del Centenario. «Hemos seguido fielmente la dirección y las líneas trazadas por los PP. Paú­les al antiguo Colegio de San Carlos, y gracias a eso —dijo el pre­sidente— hemos podido llegar a tener una floreciente Universidad.»

Con estas sencillas palabras, y en agradecimiento a los PP. Paú­les, la Universidad de San Carlos concedió el doctorado a nuestro querido P. Visitador.

El P. Montañana agradeció a la Universidad y al presidente el honor que se le había concedido, y dio las gracias en su nombre y en nombre de todos los PP. Paúles que han trabajado en el Se­minario de San Carlos durante los últimos cien años, y a quienes, según él, se debe tal honor.

JUSTO MORO, C. M.

 

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