«La reputación de la que gozaba Mons. obispo de Castres en el clero francés y su afecto singular por la Congregación de la Misión» son mencionados por el Sr. Cayla, Superior general, en su Circular del 1º de enero de 1789. El obispo de Castres era por entonces Mons. Jean de ROYÈRE, antes obispo de Tréguier, donde había conocido a los Sacerdotes de la Misión. Transferido a en 1773 al obispado de Castres, él les confió en 1788 la dirección del seminario mayor de esta diócesis.
EL 1º de enero de 1790, el mismo Superior general escribía también:
«Nuestros cohermanos del Palatinado acaban de experimentar un beneficio señalado de munificencia DE SU ALTEZA ELECTORAL: este príncipe ha consentido ocuparse de nuestras necesidades, y él mismo ha reglamentado los fondos necesarios a nuestra dotación. Debemos sin duda este arreglo a la bondad de su corazón y el agradecimiento debe ser proporcionado al beneficio; pero no olvidemos el celo que nos ha demostrado, en esta ocasión, el Sr. prelado MAILLOT, y los pasos que ha dado para disponer al príncipe en nuestro favor. Las recientes noticias les han informado que el famoso P. DESBILLONS, jesuita, había regalado a nuestra casa de Manheim de su biblioteca, infinitamente interesante, por la literatura, por los libros raros que contiene. Este don precioso le da un rango distinguido entre nuestros bienhechores«. – Circul., t. II, p. 225.







