AIC, Contra las pobrezas: ¡Actuar juntos! El cambio sistémico (III)

Francisco Javier Fernández ChentoCambio sistémicoLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Desconocido · Año publicación original: 2008 · Fuente: AIC, Cahier Cuaderno n° 11.
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III. Proyectos » sistémicos »

a. A nivel individual: María

aicEs imprescindible tener en cuenta a la persona humana y respetar sus necesidades, sus aspiraciones y sus valores. Un profundo respeto y el deseo de buscar la promoción y el empoderamiento de las mujeres, llevaron a las participantes en la Asamblea 2007 a formular la 2ª Línea Programática AIC 2007:

Acompañar a las mujeres a una conciencia de «responsabilidad personal». Con la convicción de que:

  • Todo cambio debe venir de la persona y de la toma de conciencia de su situación.
  • Cada mujer puede encontrar en si misma los recursos para construir su proyecto de vida.
  • Cada mujer, tiene la capacidad de hacer evolucionar su propia cultura.
  • Cada miembro de la AIC puede contribuir a la creación de las condiciones favorables para el desarrollo de las mujeres

Los más pobres, como todos los seres humanos, son un sistema integrado por múltiples subsistemas, que a su vez interactúan con muchos otros sistemas, que deben ser tomados en cuenta si pretendemos lograr un cambio. Apliquemos algunos de estos principios a María, una mujer, que, como muchas otras, participa en uno de nuestros proyectos vicentinos:

  • María es en sí misma un sistema, en el que interactúan diversos sistemas, como por ejemplo su cuerpo y su espíritu. Tiene necesidades físicas, espirituales, morales, etc. Su cuerpo es también un sistema, en donde diversas partes interactúan para que el todo funcione. Si María tiene problemas de tipo psicológico, si se siente agredida o está insatisfecha, estas situaciones conflictivas afectarán no sólo su estabilidad emocional, sino también su salud en general.
  • María no es un ente aislado. Forma parte de múltiples sistemas que interaccionan entre sí y que necesariamente la afectan: su familia, su comunidad, sus amistades, su entorno, etc. Un sistema es una entidad que mantiene su existencia y trabaja como un todo, a través de la interacción de sus partes.
  • Los elementos del sistema se mantienen juntos y se afectan mutuamente todo el tiempo. María no tendrá la posibilidad de cambiar su vida, si los elementos del sistema «familia de María», no se ponen de acuerdo para lograr satisfacer un anhelo, una necesidad sentida por todos. El verdadero cambio se produce cuando los elementos del sistema interactúan con el fin de alcanzar una meta común
  • Trabajar con el sistema «familia de María», resulta también insuficiente, ya que este subsistema a su vez, forma parte, o es afectado por otros sistemas más amplios: la comunidad, la sociedad, las estructuras sociales, eclesiales, gubernamentales, etc.

Para lograr un verdadero cambio en María, en su familia, en su comunidad, es necesario provocar un cambio sistémico, es decir pasar del nivel individual, al colectivo, al estructural.

b. A nivel comunitario: El Centro » Marillac «

En 1991 un grupo de Voluntarias Vicentinas fundó el Centro Vicentino Marillac en un barrio marginal de la ciudad de San Luis Potosí, en el centro de México. Se comenzó trabajando con los jóvenes del lugar con el fin de luchar contra las pandillas y la drogadicción.

Al paso del tiempo, la población del centro fue cambiando. Las madres de familia de los jóvenes comenzaron a asistir, lo mismo que un buen número de niños pequeños. Se acondicionó entonces una ludoteca para los niños y se implementaron nuevas actividades para las madres: clases de cocina, manualidades, corte de pelo y otras actividades que tradicionalmente son ofrecidas a las mujeres en centros de este tipo.

Pasaron varios años y las actividades aumentaron, y el centro continuó funcionando siguiendo el mismo esquema, durante más de diez años. Se obtuvieron numerosos apoyos, particularmente gubernamentales, hasta llegar a tener una plantilla de siete maestros y maestras y se organizó un centro de educación para adultos. Mientras los apoyos y los alumnos aumentaban, las voluntarias AIC disminuían por considerar que al contar con el personal docente, su presencia no era indispensable. Poco a poco el centro, salvo algunas visitas de control, quedó prácticamente en manos de los maestros. El carisma vicentino permanecía tan sólo como una idea y ya no como algo vivo y actual. Era necesario tener el valor de cambiar.

Las voluntarias detectaron que la mayoría de las mujeres asistentes al centro se sentían contentas de aprender cosas nuevas y de pasar en él un rato de esparcimiento. A lo largo de los años habían aprendido a coser, a bordar, a tejer, a cocinar, a cortar el pelo. Sin embargo, a pesar de haber aprendido muchas cosas, la mayoría no se sentían ni realizadas ni felices. Sus problemas personales no habían sido atendidos y muchas eran víctimas de violencia familiar, factor que impedía su promoción y su realización como personas.

Se inicia un proceso de pensamiento y de cambio sistémico

Alarmadas por los resultados arrojados por las diversas formas de evaluación y animadas por las propuestas del acercamiento sistémico, se propusieron aplicar nuevas formas de abordar los problemas. Anteriormente sus esfuerzos se limitaban a mejorar cada una de las clases impartidas, es decir, utilizaban los mismos esquemas de pensamiento que habían utilizado siempre, lo cual no ejercía ningún impacto real en la vida de las mujeres.

Pensar en forma sistémica las orientó para llevar a cabo un cambio radical en el Centro. Era necesario erradicar la violencia sufrida por las mujeres y para lograrlo tenían que trabajar con los diferentes sistemas que interactúan con ellas. Con este nuevo enfoque y más amplias perspectivas, las voluntarias se vieron en la necesidad de redefinir su objetivo. Por consenso se propuso el siguiente:

Contribuir al empoderamiento de las mujeres, para evitar y resolver el problema de la violencia hacia las mujeres y así generar condiciones de equidad entre los géneros de una forma corresponsable

Con esta nueva óptica, y aplicando los principios del acercamiento sistémico, los destinatarios del proyecto, ya no serían únicamente las mujeres, sino también sus maridos o compañeros y sus hijos, sobre todo las parejas de jóvenes en relaciones de noviazgo, que repetían y perpetuaban los mismos esquemas de violencia que sus padres.

Las voluntarias vieron también la urgencia de trabajar en red y de optimizar el apoyo de recursos institucionales y obtuvieron ofrecimientos de apoyo de varias instituciones interesadas en apoyar el bienestar de las mujeres: Comisión Estatal de Derechos Humanos, gobiernos municipal y estatal, Instituto de Capacitación para el Trabajo, asesoría del CORIAC, colectivo de varones por una nueva masculinidad, asesoría del Instituto de las Mujeres…

Para el logro de los objetivos se propusieron diversas actividades, en las que se promueve la igualdad entre los sexos, generadoras de justicia y equidad:

  • Asesoría individual de acuerdo a la problemática de cada mujer y seguimiento psicológico de las mujeres que lo requieran. Los problemas psicológicos por los que atraviesan las mujeres, sobre todo las más pobres, frecuentemente se manifiestan en estados depresivos, de miedo y angustia crónica, que no son tomados en cuenta, ni siquiera percibidos en su entorno. A la mujer se le considera el centro de la familia y de la sociedad, y se le exige como tal, sin tomar en cuenta qué sucede en su interior, qué lleva cada mujer dentro de sí.
  • Asesoría y atención a los hijos / as de las mujeres, cuando tengan problemas de aprendizaje u otro tipo de problemas emocionales
  • Atención o derivación de los casos de «mujeres en riesgo», por violencia, problemas de salud, o inestabilidad emocional que lo requieran a las instituciones correspondientes
  • Talleres y platicas en los que se aborden las siguientes temáticas: Derechos de las mujeres, autoestima, capacidad de escucha y comunicación eficaz, manejo de conflictos, emociones y estados de ánimo, etc..
  • Talleres de liderazgo participativo, para impulsar liderazgos femeninos comunitarios
  • Talleres para los varones sobre masculinidad, paternidad responsable y amor sin violencia
  • Asesoría legal y procesos de mediación para evitar acudir a procedimientos legales
  • Diferentes iniciativas exitosas para parejas de jóvenes en la etapa del noviazgo
  • Vinculación con las diferentes instituciones publicas y privadas, acciones a favor de las mujeres e interacción con las instancias públicas y privadas correspondientes, para aportar soluciones de manera corresponsable
  • Iniciativas de denuncia y presión sobre dichas estructuras cuando no reaccionen a favor de la no- violencia hacia las mujeres
  • Educación primaria y secundaria abiertas y cursos para contribuir al empoderamiento de las mujeres y de las demás personas de la comunidad.

Estas propuestas llevaron a las Voluntarias a reestructurar, no sólo las instalaciones del centro, sino también a reforzar el equipo, incluyendo a profesionistas y personal capacitado, adaptado a las nuevas necesidades. María, como las demás mujeres que participan en el centro, ha iniciado un proceso con enfoque sistémico y se acerca cada día más a su realización como persona.

Este proceso muestra también un a aplicación concreta de las Líneas Programáticas AIC 2007, sobre todo la primera:

Fortalecer su compromiso con las pobrezas de las mujeres, a través de:

  • La educación a un reparto equilibrado de los roles entre hombres y mujeres.
  • La creación y el desarrollo de espacios de intercambio para compartir dificultades, unir esfuerzos, crear liderazgos y encontrar soluciones.
  • La formación y la defensa de los Derechos Humanos, sobre todo de las mujeres.

La formación a la acción política para la creación y aplicación de las leyes en favor de las mujeres.

c. A nivel estructural: la AIC-Madagascar

En un país de misión, en el cual la inmensa mayoría de sus habitantes viven en la pobreza, surge la AIC-Madagascar. Los nuevos grupos, integrados en su mayoría por mujeres de escasos recursos, nacieron con el apoyo de una Hija de la Caridad. Al paso de los años, la naciente asociación pasó de ser un conjunto de grupos desarticulados y sin relación entre ellos, a ser una importante red nacional, parte de la red internacional AIC. A través del trabajo en redes y la aplicación de las Líneas Programáticas de la asociación, la AIC-Madagascar ha alcanzado objetivos que de ninguna manera se hubieran podido conseguir en forma aislada.

La historia de la AIC-Madagascar es una historia llena de obstáculos y dificultades, de retos y de pruebas, pero sobre todo de anhelos convertidos en realidades. En esta ocasión haremos referencia a algunos elementos en que se evidencian formas de aplicación del acercamiento sistémico, mismo que llevó a las voluntarias de Madagascar a lograr el cambio. Pensando en forma sistémica transformaron su propia asociación y se convirtieron en una fuerza transformadora de la sociedad y de las pobrezas de una parte significativa de su entorno.

Escandalizadas por el creciente número de niños mendigando en las calles, las voluntarias comenzaron a hacerse cargo de un grupo de niños de la calle, así como de sus propios hijos en estado de desnutrición, uno de los más grandes problemas del país Poco a poco se formaron nuevos grupos en el país y las voluntarias continuaron brindando alimentos a los niños en forma regular.

Trabajaban arduamente para conseguir víveres y otros artículos de primera necesidad, más no obstante, la situación no cambiaba, seguía siendo la misma. Los niños desnutridos aumentaban y no así los recursos para alimentarlos ni atenderlos de manera adecuada. Las voluntarias tomaron conciencia de la necesidad de implementar nuevos métodos para lograr un cambio de fondo que les permitiera realizar acciones más efectivas. Sintieron por primera vez la necesidad de apoyos externos, y de evaluar su trabajo, lo que les permitió aplicar nuevas estrategias. Su deseo de progresar y de trabajar de manera corresponsable, confirmó la necesidad de implementar un proceso de cambio, mismo que sólo podía partir de ellas mismas. Este fue el inicio de un trabajo en red, y de un proceso de cambio, que en la isla alcanzó dimensiones inesperadas.

Pensar de manera sistémica las llevó a tomar en cuenta otros aspectos que formaban parte del sistema «niños», así como por ejemplo los sistemas familia, medio ambiente, sociedad, entre otros. No consideraron los diversos sistemas en forma aislada, sino sobre todo la interacción entre ellos. Mencionamos a continuación algunas de las actividades que a corto y a largo plazo implementaron las voluntarias.

Actividades en favor de los niños:

  • programas de nutrición y control de peso,
  • educación preescolar, educación informal, inserción de los niños en programas de educación adaptados a su edad, supervisión de tareas,
  • comedores escolares,
  • registro civil,
  • ayudas especiales a niños minusválidos, entre otras.

Actividades con las mujeres:

Comenzaron a integrar a las madres de familia, trabajando particularmente con las viudas y con las mujeres separadas y abandonadas. Reconocieron que era necesario no sólo formarlas en cuanto a la educación de los niños, sino darles elementos para lograr su empoderamiento. Introdujeron en sus proyectos nuevas actividades:

  • alfabetización,
  • autoestima y liderazgo,
  • economía familiar
  • talleres artesanales,
  • micro créditos,
  • seguros de salud,
  • centros de salud,
  • clubes de madres,
  • formación en agricultura; cultivos de arroz, de moringa, hortalizas, etc.…

d. A nivel institucional: la Animación regional AIC

El Comité Ejecutivo AIC ha llevado a cabo una aplicación del Cambio Sistémico al abordar la animación regional AIC bajo el ángulo del enfoque sistémico. Este ejemplo puede servir a las asociaciones nacionales para su propia animación nacional o regional, en el interior del país.

Hay que tener en mente algunos puntos claves:

  • Los elementos de un sistema pueden ser de naturaleza diferente (las personas, el entorno, así como el dinero, el poder, el idioma, las distancias…)
  • Los diversos elementos interaccionan entre sí, lo que constituye una riqueza más que un obstáculo.
  • Se dice que » el todo es mayor que la suma de las partes», se habla también de » inteligencia colectiva «.
  • ¿Cómo elegir los elementos del sistema estudiado, conservar los elementos que «crean reglas»? – por ejemplo: es interesante incluir en la animación regional el elemento » proyecto » ya que puede ser el motor de la asociación. En efecto, es un elemento que impone reglas: el funcionamiento y el papel de las voluntarias, la evaluación, la participación de los destinatarios, el efecto multiplicador.
  • Un pequeño cambio de la relación entre dos elementos puede hacer cambiar todo el sistema.
  • Cada elemento actúa con intención positiva
  • Cada comportamiento tiene una razón de ser, una función.
  • Los comportamientos no son las personas.
  • Mirada puesta en el futuro, no en el pasado.
  • Hacerse la pregunta «¿Cómo? » más bien que » ¿Por qué? «

Ejercicio práctico: ¿Cuáles son los elementos del sistema » Animación Regional AIC»?

  • La animadora + su equipo
  • las asociaciones nacionales
  • el enlace en el Secretariado internacional
  • Los asesores (HdC o CM)
  • Los proyectos
  • Los hermanamientos
  • El Comité Ejecutivo + el Comité Permanente
  • El contexto o cultura AIC
  • Los diferentes idiomas
  • El dinero necesario para el funcionamiento de los proyectos, de las asociaciones.

Se puede representar el sistema » Animación regional » bajo forma de esquema, lo que facilita la reflexión. En efecto, cuando se dibuja el gráfico reflexionando, aparecen nuevos lazos y relaciones en los cuales no se había pensado antes pero que son importantes, y eso puede dar nuevas ideas…. mientras de compone el esquema aparecen las soluciones…. Pueden ver aquí un ejemplo de esquema – los cuadros representan los sistemas y subsistemas y las flechas las interacciones.

Puede observarse que todos estos sistemas interaccionan entre ellos. Para alcanzar un objetivo se puede reforzar ciertos lazos o crear otros nuevos, teniendo en cuenta los sistemas que están en juego.

Conclusión: Todas y todos somos parte del sistema

Cada cual es un elemento del sistema. En efecto, no se puede «no hacer parte» del sistema -pues incluso «el observador» que lo quiera o no, influye en el sistema observado. Cada cual tiene su parte de responsabilidad en la dinámica del sistema.

En la AIC tenemos un objetivo común: todas y todos queremos luchar juntos contra las pobrezas. Aprovechamos los múltiples lazos tejidos entre las diferentes partes de nuestro sistema AIC, valoramos nuestras relaciones con los pobres y con los colaboradores de cultura y de religión diferente. Reforzamos y ampliamos nuestra colaboración con las ramas de la Familia vicenciana; explotamos los recursos duplicados gracias a nuestro trabajo en red. Frente a los disfuncionamientos de nuestro complejo mundo, el enfoque sistémico nos ayuda a tomar distancia para contemplar los lazos que se anudan y desanudan….seamos creativas y osemos probar estrategias diferentes JUNTAS/OS, confiemos y aprovechemos las experiencias que ya han hecho sus pruebas. El método del «cambio sistémico» es respetuoso de la persona, ecológico y muy creativo, pone de relieve la manera de funcionar del sistema con el objetivo de crear aperturas, nuevas posibilidades, al mismo tiempo que respeta la autorregulación y la vida del sistema.

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