AIC, Contra las pobrezas: ¡Actuar juntos! El cambio sistémico (I)

Francisco Javier Fernández ChentoCambio sistémicoLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Desconocido · Año publicación original: 2008 · Fuente: AIC, Cahier Cuaderno n° 11.
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Introducción

aicUn objetivo común: AIC, Contra las pobrezas, Actuar juntos!

La AIC es una asociación dinámica, que es parte y está compuesta por múltiples sistemas, que interactúan constantemente, para lograr un objetivo común: «Contra las pobrezas, Actuar juntos»

La situación actual del mundo, en la que la pobreza aumenta de día en día, nos interpela y nos hace sentir con mayor fuerza la necesidad de colaborar de manera más efectiva para que nuestros proyectos para y con los pobres, sean una verdadera alternativa para llegar a cambiar las situaciones tan injustas en que ellos viven. Para un alto porcentaje de seres humanos, la subsistencia es una preocupación constante que les impide ver hacia adelante. Nos angustia ver que esos hermanos a quienes queremos servir y cuyo clamor se hace escuchar de diversas maneras, tanto en los países ricos, como en los países más pobres, son los que más resienten las injusticias, los efectos negativos de la globalización, el deterioro de la ecología, los cambios climáticos, los desastres, las guerras…

Al evaluar los diferentes proyectos que las asociaciones AIC y los grupos locales realizan, vemos con alegría que hay grupos AIC que han logrado tener un impacto real y positivo en la vida de nuestros hermanos. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que hacen muchas voluntarias para llevarlos a cabo, numerosos proyectos, aunque positivos, frecuentemente no logran transformar la vida de los excluidos.

Frente a esta doble realidad nos hacemos varias preguntas: ¿Por qué algunos proyectos no logran transformar la vida de los pobres? ¿Qué es lo que origina el éxito de algunos proyectos? ¿Qué estrategias se han puesto en práctica en los proyectos exitosos?

Estos mismos cuestionamientos se los hicieron el Padre General Gregory Gay y sus consejeros y propusieron una nueva idea, que fue adoptada con entusiasmo por los responsables de las diferentes ramas de la Familia Vicentina: estudiar y promover el Cambio Sistémico. Para este fin se creo una comisión integrada por miembros de las diversas ramas de la familia.

La AIC, siempre en búsqueda, asumió como propia la necesidad de profundizar la reflexión sobre el Cambio Sistémico y tanto los miembros del Comité Ejecutivo, como los del Secretariado Internacional, se han capacitado y han comenzado a aplicar los modelos del pensamiento y del cambio sistémico.

Les ofrecemos ahora este cuaderno de formación, en el cual encontrarán la formación básica requerida para que sean ustedes, en sus diferentes países y en contextos diversos, las promotoras de cambios radicales. Si aceptan este reto, comenzarán a pensar en forma sistémica, lo que permitirá lograr los cambios deseados, no sólo en su propia asociación, sino también frente a las pobrezas y en la sociedad, tal como se señala en las Líneas Programáticas de la AIC.

I. Juntos

Todos somos sistémicos

Todos hemos sido un día » sistémicos «, cuando éramos niños mirábamos la vida globalmente, sin interpretaciones, sin etiquetas. En efecto, un niño es capaz de ver y de comprender que existen lazos, una relación, después trabaja duro para olvidarlo.

Toda nuestra educación ha consistido en la determinación de rígidos límites de separación entre las cosas y en la construcción de objetos bien identificables, separados del mundo. El problema es que al separar así cada cosa de su entorno, hemos aprendido a creer en su autonomía y olvidado los miles de lazos, prácticos, ecológicos, mágicos, afectivos que las unen al mundo y a nosotros mismos

Breve historia del enfoque sistémico

Encontramos la idea de » sistema » en los filósofos griegos de la antigüedad que veían el universo como un todo cuyas partes son interdependientes unas de otras. Sus enseñanzas, trasmitidas por la Edad Media y el Renacimiento, fueron dejadas de lado por los filósofos del siglo de las luces que insistieron más bien sobre la dominación del individuo frente al entorno social.

La » sistémica » ha nacido en el transcurso de los treinta últimos años de la fecundación de varias disciplinas. No es una idea nueva, lo que es nuevo es la integración de las diferentes disciplinas que alrededor de ella se realiza. Es un enfoque transdisciplinario, un enfoque de conjunto que permite comprender mejor y describir mejor la complejidad organizada, una nueva metodología que permite recoger y organizar los conocimientos con miras a una mayor eficacia de la acción.

Comenzar a » pensar sistémicamente »

Vivimos en un mundo complejo y diversificado e intentamos comprender sus disfuncionamientos como son la injusticia, la pobreza, la angustia humana. Estas situaciones son tan complejas que, a veces, tenemos la impresión de no poseer los conocimientos necesarios para tener una idea clara y precisa de la realidad. ¿Cómo avanzar en nuestra comprensión? El pensamiento sistémico es una manera de comprender dicha complejidad. Nos permite desarrollar aptitudes para establecer las relaciones, ver los lazos, que nos llevarán a comprender los disfuncionamientos y a encontrar las estrategias para erradicarlos de manera eficaz.

Se trata de un profundo cambio de mentalidad ya que se abandona una visión fragmentaria en provecho de una visión de conjunto. Se considera un sistema (una persona, una familia, una organización, un país…) en su totalidad, su dinámica propia, y se concede tanta importancia a las relaciones e interacciones entre sus elementos, que a los elementos mismos. Es un enfoque ecológico, holístico. Es un enfoque que mira hacia el porvenir, hacia la realización del objetivo.

Qué es el Cambio Sistémico

El Cambio Sistémico es un proceso que favorece el cambio estructural de todo un sistema (para nosotras un proyecto, una acción, la sociedad….) contemplando todas las partes que lo conforman y las conexiones existentes entre ellas, con el objetivo de cambiar el sistema en su globalidad. Su objetivo es llegar a una transformación radical de la vida de los excluidos a través de las estrategias específicas requeridas para producir dichos cambios.

Así mismo, nos ofrece herramientas para interpretar nuestra experiencia, enfocándose en las relaciones entre los elementos, más que en los contenidos de los elementos mismos. Este tipo de pensamiento impide que inconscientemente usemos los mismos modelos mentales que están causando el problema que queremos resolver.

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