Oblituario
(26 de setiembre de 1660, domingo)
Aunque se sentía un poco amodorrado pidió que le levantaran y le vistieran y que le llevaran a misa. Se puso peor y le volvieron a la habitación. El médico al verlo juzgó que su estado era muy grave. Se le dio una purga suave. Por la tarde empeoró. Uno de sus misioneros le administró la extremaunción. Señor (así se trataban unos a otros los sacerdotes de la Francia de aquel tiempo, y así los trataba la sociedad en general, aunque a él mismo esa costumbre no le hacía mucha gracia y prefería el tratamiento de «hermano» entre sus propios sacerdotes) ¿quiere usted recibir los últimos sacramentos? Sí. ¿Cree todo lo que enseña la Iglesia? Sí. ¿Cree en un solo Dios en tres personas Padre Hijo y Espíritu Santo? Sí. El hacía un gran esfuerzo por espabilarse un poco y poder responder pero no conseguía pronunciar más que dos o tres palabras inteligibles lo demás no se lo entendíamos. (Todo esto nos lo cuenta uno de sus misioneros presente en la agonía y muerte). Se le hicieron las demás preguntas de costumbre. ¿Pide usted perdón a todos? Con todo el corazón. ¿Perdona usted a todos? Nunca jamás nadie… Comprendimos que quería decir nadie me ha ofendido jamás. Después de esto se le sugirieron actos de fe, de esperanza, de confianza, de arrepentimiento, de amor. Señor vamos a decir por usted el yo pecador. Usted diga solamente por mi culpa mientras se golpea el pecho. Pero él haciendo un esfuerzo dijo su yo pecador todo entero. Después de eso se le dio la unción. El hacía un esfuerzo por oír las oraciones. A cada unción respondía amen con voz muy queda. Al acabar de administrarle la unción reaccionó un poco, levantó los ojos y miró a todos los presentes con una mirada gozosa. Le pidieron la bendición para todos sus hijos y él respondió no soy quien… intentando hablar para decir que era indigno pero cayó otra vez en sopor. Hacia las nueve de la noche vinieron los sacerdotes más ancianos de la casa. Le van diciendo uno a uno mi corazón está preparado y él lo repite. Estaba sentado con la cabeza apoyada en una almohada que le tenía que sostener uno de nuestros hermanos por turno durante toda la noche porque la cabeza se le doblaba sobre el pecho mientras estaba en estado de sopor. Se le pide la bendición una vez más para todos sus hijos, amigos y bienhechores y él responde Dios os bendiga esta vez con toda claridad. Consolados con esta bendición salen algunos de la habitación. Estaban de rodillas algunos rezando casi todos con los ojos fijos en aquel padre tan amable. Cada cuarto de hora al final de cada salmo miserere se le dice madre de gracia madre de misericordia y el repite madre de gracia… Todo esto lo dice dando muestras de un gozo callado repitiendo a menudo Dios mío ven en mi auxilio otras veces dice madre de Dios acuérdate de mi. Hacia las once un sudor le empapa todo entero pierde el pulso el sudor se le enfría. Se le recita la recomendación del alma. Un misionero le dice con voz fuerte Jesús y el repite Jesús. Dios mío ven en mi auxilio y el repite con voz muy débil Dios mío… Pasa el sudor frio y recupera un poco el pulso le dan un poco de zumo de naranja pero el aprieta los labios se le introduce en la boca un poco de mermelada y enseguida la rechaza le insuflan en la nariz un poco de polvo cefálico para espabilarle el polvo le hace estornudar y luego vuelve a caer en sopor se le dice sé propicio Señor y él lo repite.
(27 de setiembre, lunes)
A las doce y cuarto alguien le grita señor al oído se despierta mira dulcemente a quien le ha hablado y dice bien hermano… y vuelve a caer en sopor. A la una le dicen que un sacerdote va a decir la misa por el y responde gracias. A la una y media se le pide la bendición para la comunidad por segunda vez responde Dios os bendiga levanta la mano y dice EL QUE COMENZÓ ESTA OBRA LA LLEVARÁ A LA PERFECCIÓN. Le piden la bendición para las conferencias de los martes y los sacerdotes que asisten a ellas y el responde sí. Para las señoras de la caridad. Sí. Para los niños abandonados. Sí. Para los ancianos del Nombre de Jesús. Sí. Para los bienhechores y amigos. Sí. A las dos un segundo sudor el rostro encendido y como iluminado y de inmediato blanco como la nieve. Yo mismo le digo repetidas veces Dios mío acude en mi auxilio y el animándose un poco dice basta basta queriendo indicarme que le hablaba demasiado y le perturbaba la calma pues aunque medio dormido parecía estar pensando en algo. Se le dice creo en Dios Padre y el besa el crucifijo. Creo en el Espíritu Santo y dice creo y así los demás artículos del credo. Se le dice a tus manos Señor entrego mi alma y el repite a tus manos Señor… a tus manos Señor. Un poco antes de las cuatro por tercera vez un color luminoso le anima el rostro como un resplandor pero de inmediato le cubre la palidez de la nieve. Viéndole cerca de la muerte se le dice varias veces Dios mío acude en mi auxilio lo repite con esfuerzo sin cerrar ya los labios sino moviéndolos suavemente Dios mío acude en mi auxilio. Se le dice Jesús y repite Jesús moviendo los labios también suavemente. Hacia las cuatro y media comienza el último ataque de la agonía que dura un cuarto de hora pero sin convulsiones ni agitación alguna. Al expirar y poner su alma hermosa en las manos de Dios permaneció como estaba bello mas majestuoso y venerable a los ojos que nunca. Murió sentado en su silla vestido del todo al lado del fuego.
Se dispuso un entierro sencillo para el martes 28 de setiembre a las nueve aunque comenzó a las diez. Asistieron muchos sacerdotes varios abades y obispos, el príncipe de Conti etc. Se le enterró en una caja de plomo dentro de otra de madera en una tumba de mampostería. En el ataúd de plomo se ha colocado una placa de cobre en la que se leen estas palabras:
VICENTE DE PAÚL SACERDOTE
FUNDADOR Y PRIMER SUPERIOR GENERAL
DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN
MURIÓ EL 27 DE SEPTIEMBRE
DEL AÑO DEL SEÑOR DE 1660






