4 de octubre de 1650
Me pregunta usted de qué modo tiene que portarse con los espíritus vivos, nebulosos y críticos. Respondo que es la prudencia la que tiene que arreglar esto, y que en ciertas cosas es conveniente entrar en sus sentimientos, para hacerse todo para todos, como dice el apóstol ; en otros casos, será conveniente atacarlos con moderación y tacto; en otros, habrá que mantenerse firme contra su manera de obrar. Pero tiene que ser siempre teniendo ante la vista a Dios y de la forma que usted crea que es más conveniente a su gloria y a la edificación de toda la familia.







