Esta plática se divide en tres puntos: en el primero, el padre Vicente habla de las razones por las que conviene elegir a una buena religiosa; en el segundo punto señala las cualidades que debe haber en una religiosa para ser elegida superiora y para cumplir bien ese cargo; y en el tercero indica los medios para hacer bien esa elección.
Primer punto: La primera razón es que la superiora es para la comunidad lo mismo que el alma y el corazón para el cuerpo. De este modo, así como el alma se encuentra en todas las partes del cuerpo y les da el movimiento que tienen y la acción, también la superiora tiene que estar en toda la comunidad, por medio de la vigilancia de su parte, por la estima y el afecto de parte de las religiosas, y en su acción por medio de la observancia de las prácticas de la comunidad. En segundo lugar, la superiora es para la comunidad 1o mismo que el piloto para el barco y para los que navegan en él; y lo mismo que el general para el ejército, etc.
La segunda razón es que es un artículo de fe que es necesario estar llamado por Dios para el gobierno de las almas y que el Hijo de Dios no quiso ponerse a cumplir con su tarea sin estar llamado por Dios. El concilio de Trento, etc.
Segundo punto: Cualidades que se requieren en una religiosa para ser buena superiora. La primera, que tenga sentido común; 2ª que sea buena cristiana; 3ª buena religiosa; 4ª buena encargada; 5ª celosa de la gloria de Dios y de la santificación de su comunidad; 6ª vigilante y 7ª efectiva; la primera en todo.
Los medios: El primer medio es la oración a Dios; 2º la constante resolución de votar a la mejor; 3º renunciar a las antipatías, etc; 4º y a las inclinaciones; 5º votar a aquella a la que le gustaría a una votar en la hora de la muerte.







