Por esa palabra de retiro espiritual o ejercicios espirituales hay que entender un desprendimiento de todos los negocios y ocupaciones temporales para aplicarse seriamente a conocer bien nuestro interior, o examinar bien el estado de nuestra conciencia, a meditar, contemplar, rezar y preparar así nuestra alma para purificarnos de todos los pecados y de todos los malos afectos y conocer la voluntad de Dios y, una vez conocida, someterse a ella, conformarse a ella, unirse a ella, y tender de este modo, avanzar y llegar finalmente a la propia perfección.
Vicente de Paúl, Documento 076: Reflexiones Sobre El Retiro Espiritual







