Vicente de Paúl, Documento 065: Dedicacion Del «Hortus Pastorum»

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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23 octubre 1646

Al reverendísimo padre Vicente de Paúl, superior general de la congregación de la Misión.

Apenas comenzaron a esparcir su olor las flores de este bellísimo Huerto, por doquier fue buscado y apetecido con ansiedad, lo mismo que las demás obras que se han ido publicando sucesivamente de este autor tan competente y erudito. Sin embargo, no sé por qué motivo, la avidez de algunos las fue añadiendo a este Huerto, acumulándolas sin orden y sin tener en cuenta la conexión con él, como si uno se empeñara en agregar a un Huerto muy amplio otros pequeños huertecillos, separados de él por sus muros y mojones, impidiendo acercarse cuanto antes a contemplar las hermosuras del primero. He procurado derribar esos muros, reuniendo en uno solo todos los huertecillos, dividiéndolo en porciones adecuadas al fruto de cada uno y colocando a cada uno en su lugar apropiado, restituyendo de este modo el debido orden y método a la obra completa, de forma que el que se acerque al mismo pueda encontrar cuanto antes lo que busca.

Y no tuve que buscar por mucho tiempo a quien pudiera ser guardián y custodio de este Huerto. Pensé enseguida en usted, tan digno de esta protección y custodia, creyendo que entre otros títulos que el libro tiene, vale también perfectamente, no sólo para los pastores, sino también para los que dan misiones. Pues como los que atienden al rebaño sacan fácilmente de él el alimento que Cristo ordenó dar a sus ovejas sanas y los remedios que mandó aplicar a las enfermas, así también todos los que han recibido la vocación de dedicarse a la salvación de las almas podrán obtener en sus páginas todo lo que se necesita para cumplir adecuadamente con su misión. ¿Puede acaso echarse de menos alguna cosa en este libro? No faltan en él las sabrosas enseñanzas sobre los principales y más necesarios capítulos de la fe, sobre los sacramentos, las virtudes y los vicios, las obligaciones de cada uno, la justicia clerical y pastoral; a ello se añade un compendio de las resoluciones pastorales y la práctica catequística, como corolario. Pero además este Huerto debe ser encomendado a sus cuidados y a su nombre, ya está usted hecho para la bondad por su carácter y su voluntad, porque se ha ejercitado en todas las obras de caridad, de forma que, cuando algún pastor está a punto de sucumbir bajo el peso de su oficio, inmediatamente corre usted a aliviarlo no dejándole caer y proporcionándole su ayuda y su aliento; y cuando alguno vacila por tener su mente obscurecida por las tinieblas de este siglo caduco, le tiende usted con alegría el hachón encendido de su dirección y su sabiduría. Otros podrán alabar la piedad, la religión, la prudencia, la sinceridad, el esmero, el esfuerzo infatigable con que sirve usted a la iglesia; yo no puedo callar esa caridad que le enciende con su fervor para ir a buscar a las ovejas errantes y perdidas, aunque no sean suyas, sin guardar para usted a las que encontró y curó, sino devolviéndolas gustoso a sus propios pastores, con lo que resulta admirable este nuevo género de buscar y de sanar a los fieles del rebaño de Cristo. Por todos estos títulos le dedico esta obra, que ya anteriormente le tenía dedicada en mi pensamiento e intención, seguro de que alcanzará fruto y éxito si la recibe usted con su acostumbrada benevolencia, la protege con su fervor y la aprueba con su buen parecer y testimonio.

Fechado en Saint-Audin, el día décimo antes de las calendas de noviembre del año 1646.

Su seguro servidor,

MIGUEL ALIX

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