Vicente de Paúl, Documento 060: De Michel Le Tellier Al Señor Conde De Harcourt, Virrey De Cataluña

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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8 julio 1645

…En cuanto a la terna que usted propone para la sede de Solsona, desearía yo apasionadamente, pluguiera hubiese usted diferido su comunicación hasta tanto hubiese oído el consejo de monseñor de Marca; estimo que habría usted conformado su parecer al de él, sin comprometerse más en este asunto; mas la segunda carta de usted, que habla de ello, confirma el sentir primero de usted y, por una copia que se me ha remitido de la que dicho señor de Marca dirigió a usted, he visto la fuerza de las razones que él aduce, y que por otra parte el asunto es de importancia, por lo que con gusto me he sentido en la obligación de mostrárselo todo a la reina. Ha ocurrido lo que ya yo preveía, que no ha consentido en la concesión de esta sede contra el consejo de dicho señor de Marca a causa de un punto de conciencia en el que su Majestad es más delicada de lo que yo sabría decir. Toma ella las cosas de modo que, en beneficio de los asuntos eclesiásticos de Cataluña, quiere dar a monseñor de Marca el mismo crédito que en Francia da al señor Vicente o a algún otro de este rango entre los que forman el Consejo de Conciencia. Dicho señor de Marca está nombrado para una sede y es capaz de examinar y conocer las cualidades de las personas aptas para las dignidades eclesiásticas; tiene el encargo de aplicarse a ello desde que está en la provincia, y la reina se considera obligada a seguir sus consejos; en el caso de dicho señor Vicente lo hace de tal suerte que, si el señor cardenal le propusiera a alguien para un beneficio para el que dicho señor Vicente no le juzgase apto, ella se atendría absolutamente a lo que él hubiese determinado, y la recomendación de Su Eminencia u otra alguna nada conseguirían de ella contra el juicio de dicho señor Vicente. Tan es así, monseñor, que es preciso que, cuando haya usted de proponer a tres personas para la promoción a alguna dignidad eclesiástica, os acomodéis al sufragio de alguien en quien la reina confíe y que tenga el carácter y todas las dignidades propias para asumir precisamente su prosecución.

Fuera de eso, no puede menos de considerarse en esta ocasión el interés de Don Josep Margarit en la persona de su hermano, y no se ve cómo podría elegirse a ningún otro para la sede de Salsona sin inferirle a él una notable injuria en lugar de él, pues él tiene todas las cualidades requeridas para ocuparla. Ya el rey le había designado para la sede de Lérida, pero fue privado de ella por la provisión expedida en Roma según nombramiento hecho por el rey de España del que era obispo de Solsona, y que perjudica al nombramiento del rey; es muy razonable que se le prefiera a otro para esta sede, y se echa de ver que en ello va mucho a la reputación del rey…

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