LA CURIOSIDAD, LA CARIDAD, LA OBEDIENCIA A LAS INSPIRACIONES
Efectos perniciosos de la curiosidad. Razones para practicar la caridad. En qué consiste la inspiración; no confundirla con la ilusión.
Dijo el padre Vicente que la curiosidad era la peste de la vida espiritual, y mucho más pestífera que arenas hay en el mar; por la curiosidad de nuestro primer padre entraron en el mundo la muerte, la guerra, la peste, hambre y todas las demás miserias que abruman a la naturaleza humana.
Nos exhortó con aquellas mismas palabras que san Juan había dirigido a los suyos: Filii, diligite alterutrun, y dijo que la compañía duraría mientras hubiera en ella caridad. Pronunció un montón de maldiciones contra el que faltase a la caridad, diciendo que no solamente sería causa de la ruina de la compañía, sino también de toda mengua o disminución de perfección en la misma compañía, esto es, que por su culpa sería causa de que la compañía fuera menos perfecta. Nos dijo además, a propósito de san Pedro, cuando andaba preocupado por lo que podría pasarle a san Juan, que había sido la caridad lo que le había hecho plantear esta pregunta a Jesús. Y dijo finalmente que la caridad era un signo de predestinación.
A continuación habló el padre Vicente de la inspiración y dijo que era un movimiento interior de nuestra alma, que nos lleva a huir de todo mal y a hacer toda clase de bienes; de otra forma, es una palabra interior de Dios a nuestro corazón, de la que se sirve cuando no nos impresionan las lecturas, las exhortaciones o los buenos ejemplos. Es esto, nos dijo, lo que se cuenta en el evangelio de aquel dueño que, habiendo enviado a sus servidores sin que hubieran conseguido nada, quiso personalmente hablarles él mismo y mediante su hijo.
Y añadió: Los que no tienen en cuenta esta palabra interior demuestran que están reprobados y pisotean la sangre de nuestro Señor, que nos mereció esta gracia con su pasión, y resisten al Espíritu Santo; lo cual es un pecado que no se perdona en este mundo ni en el otro. En una palabra, esto demuestra que no es de las ovejas de Dios, nam oves meae vocem meam audiunt.
También nos dijo el padre Vicente que el demonio se trasformaba en ángel de luz. Y nos ofrecía inspiraciones que parecían ser de Dios. Para conocerlas y discernirlas observó que, en los movimientos que experimentamos hacia cosas extraordinarias había que recurrir siempre al consejo de los directores espirituales, mientras que en los movimientos ordinarios, había que examinar si la inspiración iba acompañada de precipitación, ya que non in commotione Dominus, si se oponía a los mandamientos de Dios o de la Iglesia o iba contra las máximas cristianas, o contra las reglas y santas costumbres de la casa y de la comunidad. Si veíamos en estos movimientos alguna de estas condiciones, entonces no eran inspiración, sino tentación.







