MUERTE DE UNA PERSONA MUY UNIDA A LA COMPAÑIA
Aceptar una muerte que es según la voluntad de Dios
Un día el padre Vicente, después de haber sabido la muerte de una persona muy amiga de la compañía, les dijo a los suyos: «No dudo de que os habrá impresionado vivamente la privación de esta persona, que nos era tan querida. ¡Alabado sea Dios! También vosotros le habréis dicho a Dios, como yo, que ha hecho bien en quitárnosla y que aceptáis que así lo haya hecho, ya que es esa su voluntad».







