SOBRE LA ORACION
En la meditación de los misterios, considerar la historia y las circunstancias, ya que hay allí grandes tesoros escondidos.
Hermano, ha hecho usted bien en dividir su oración. Sin embargo, cuando se toma algún misterio como tema de la meditación, no es necesario ni conveniente detenerse en una virtud particular ni hacer la división ordinaria sobre el tema de esa virtud; es mejor considerar la historia del misterio y fijarse en todas sus circunstancias, ya que en todas ellas, por pequeñas y vulgares que sean, hay grandes tesoros ocultos, si sabemos buscarlos bien. Pude verlo hace poco en una conferencia de esos señores que se reúnen aquí. Tenía como tema para su charla lo que había que hacer para emplear útilmente el tiempo de la cuaresma. Era un tema muy ordinario, del que solían hablar todos los años; sin embargo, dijeron cosas tan buenas que todos los asistentes quedaron muy impresionados y yo especialmente; puedo decir con toda verdad que no he visto ninguna conferencia tan devota como esta, ni que impresionara tanto a los espíritus; pues, aunque habían hablado muchas veces sobre ese tema, parecía que no eran las mismas personas las que hablaban, sino que Dios les había inspirado en la oración un lenguaje muy distinto. Así es, hermanos míos, como oculta Dios sus tesoros en esas cosas que parecen tan comunes y en las circunstancias más pequeñas de las verdades y misterios de nuestra religión; son como esos pequeños granos de mostaza que producen grandes árboles, cuando nuestro Señor quiere darles su bendición.







