SOBRE LA ORACION
La oración es una predicación a sí mismo. No romperse la cabeza con sutilezas. Sólo lo que viene de Dios nos aprovecha a nosotros y a los demás.
La oración es una predicación que nos hacemos a nosotros mismos para convencernos de la necesidad que tenemos de recurrir a Dios y de cooperar con su gracia a fin de extirpar los vicios de nuestra alma y plantar en ella las virtudes. En la oración hay que esforzarse sobre todo en combatir la pasión o la mala inclinación que nos entretiene y tender siempre a mortificarla; si lo conseguimos, todo lo demás vendrá fácilmente.
El padre Vicente recomendaba también que fuésemos duros en esta pelea; que actuásemos con tranquilidad, sin rompernos demasiado la cabeza a fuerza de tensiones y de sutilezas; que elevásemos nuestro espíritu a Dios y lo escuchásemos, ya que una de sus palabras vale más que mil razones y que todas las especulaciones de nuestro entendimiento.
Añadía que sólo puede aprovecharnos lo que Dios inspira y lo que viene de él; que hemos de recibir de Dios para dar al prójimo, a ejemplo de Jesucristo que, hablando de sí mismo, decía que no enseñaba a los demás más que lo que había oído y aprendido de su Padre.







