SOBRE LA VIRTUD DE LA POBREZA
Habéis de saber, hermanos míos, que esta virtud de la pobreza es el fundamento de esta congregación de la Misión; esta lengua que os habla, gracias a Dios, no ha pedido nunca ninguna de las cosas que posee ahora la compañía; y aunque no fuera necesario más que dar un paso o pronunciar una palabra para hacer que la compañía quedara establecida en todas las provincias y grandes ciudades, y se multiplicase en número y en tareas considerables, yo no querría pronunciar esa palabra, y espero que nuestro Señor me daría la gracia de no pronunciarla. Esta es la disposición en que estoy, dejando que actúe siempre la providencia de Dios.







