SOBRE LA MORTIFICACION
Unir la mortificación interior y la exterior.
¡Ay del que busque sus propias satisfacciones! ¡Ay del que huya de su cruz! Pues encontrará cruces tan pesadas que acabarán derrumbándolo. El que no hace caso de las mortificaciones exteriores, diciendo que las interiores son mucho más perfectas, demuestra muy bien que no es mortificado ni interior ni exteriormente.







