SOBRE LA AFABILIDAD
La afabilidad atrae y gana a los pobres.
El padre Vicente recomendaba especialmente a los suyos la práctica de la afabilidad con las pobres gentes del campo: «Si no, se apartan y no se atreven a acercarse a nosotros, creyendo que somos demasiado severos o demasiado grandes señores para ellos. Pero, cuando se les trata con afabilidad y cordialidad, conciben otros sentimientos de nosotros y están mejor dispuestos a aprovecharse del bien que les queremos hacer. Pues bien, como Dios nos ha destinado a su servicio, hemos de hacerlo de la forma que les sea más provechosa, y por consiguiente tratarlos con mucha afabilidad, recibiendo este consejo del Sabio como dirigido a cada uno de nosotros en particular: Congregationi pauperum affabilem te facito: hazte afable en la asamblea de los pobres.







