SOBRE LA HUMILDAD
Medios para mantenerse en la humildad: considerar los propios defectos. Sólo Dios puede obrar el bien.
El padre Vicente decía un día: «No hemos de poner nunca los ojos ni fijarnos en lo bueno que haya en nosotros, sino procurar conocer lo que hay de malo y de defectuoso, pues éste es un gran medio para conservar la humildad». Y añadía que «ni el don de convertir a las almas, ni todos los demás talentos exteriores que hay en nosotros, son nuestros, pues sólo somos sus depositarios, y con todo ello podemos condenarnos; por tanto, que nadie puede sentirse orgulloso ni complacerse en sí mismo, ni concebir ninguna estima de sí, al ver que Dios realiza grandes cosas por su medio; sino que es entonces cuando más hay que humillarse y reconocerse como un ruin instrumento del que Dios se digna servirse, lo mismo que la vara de Moisés, que realizaba prodigios y milagros, sin ser más que una vara vulgar y una caña frágil».







