Hay que trabajar por la perfección en la juventud. Elogio de la sencillez. Hay que combatir las tentaciones po los actos contrarios.
Dijo el padre Vicente que los jóvenes deberían trabajar en su perfección durante la juventud, pues es casi imposible que una persona que haya ido envejeciendo en sus malos hábitos y tenga impregnada en ellos la substancia de su alma, pueda deshacerse de ellos. Nos exhortó mucho a la sencillez, dado que donde hay sencillez allí está Dios, que no es más que la misma simplicidad, todo uno, sin poder tolerar dos en sí mismo; cum simplicibus sermocinatio ejus; además, el que camina en la sencillez puede caminar tranquilo: qui ambulat simpliciter, ambulat confidenter. Los que acuden a la astucia, a la doblez, están siempre con miedo de que sean descubiertas sus mañas y de que, una vez descubiertos, no se fíe nadie de ellos. Añadió que la sencillez era una virtud que nos hacía ir rectos hacia Dios y hacia la virtud, sin recovecos ni engaños.
También nos dijo que era un gran motivo para animar a los cristianos a luchar contra las tentaciones el que, como dice Orígenes, nosotros podemos, haciendo actos contrarios a la tentación, precipitar al diablo en el fondo del infierno en vez de dejarnos precipitar en él. Si nos vemos tentados de orgullo, rechazar al enemigo, o por actos de humillación interior, o por elevaciones del espíritu a Dios, pidiéndole la humildad u ofreciéndole lo que hacemos, para que quiera darnos la humildad a fin de honrar la suya.







