Ver a Jesucristo y a la virgen en el señor y en su esposa.
Decía que «sabía de una persona que había obtenido mucho provecho para él y para los demás en casa de un señor de esta condición, pues siempre miró y honró a Jesucristo en la persona de aquel señor, y a la santísima Virgen en la persona de la señora; esta consideración lo mantuvo siempre en la debida modestia y recato en todas sus acciones y palabras, conquistando el aprecio de aquellos señores y de todos los criados y pudiendo de esta forma conseguir mucho fruto en aquella familia».







