SOBRE LA OBRA DE LOS RETIROS
El padre Vicente encomienda a las oraciones de los misioneros a tres ejercitantes: dos capitanes y un convertido.
Tenemos aquí a un capitán que quiere ser cartujo, y que nos han enviado esos buenos padres para probar su vocación, según costumbre. Os pido que lo encomendéis a nuestro Señor, y al mismo tiempo que consideréis cuán grande es su bondad, tomar de esta forma a un hombre cuando está muy comprometido en un estado tan contrario a aquel que ahora desea. Adoremos esta misericordiosa providencia y reconozcamos que Dios no hace acepción de personas, sino que las elige de toda clase de estados, por su infinita bondad, y a quien mejor le parece.
Tenemos también a otro que está en el ejército y que también es capitán; alabaremos por ello a Dios y lo encomendaremos a él, lo mismo que al otro. También os acordaréis en vuestras oraciones de otro, recientemente convertido de la pretendida religión reformada, pero muy bien convertido, actualmente trabaja y escribe en defensa de la verdad que ha abrazado, y podrá por este medio ganar a otros. Démosle gracias a Dios por ello y supliquémosle que le aumente sus gracias cada vez más.







