Vicente de Paúl, Conferencia 149: Resumen De Una Conferencia

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CREDITS
Author: .
Estimated Reading Time:

SOBRE LA FORMACION DEL CLERO

Carácter divino del sacerdocio. Su poder. Elogio de A. Bourdoise. Responsabilidad de los sacerdotes. Ejemplo de san Vicente Ferrer.

El carácter de los sacerdotes es una participación del sacerdocio del Hijo de Dios, que les ha dado el poder de sacrificar su propio cuerpo y de darlo en alimento, para que los que coman de él vivan eternamente. Es un carácter enteramente divino e incomparable, un poder sobre el cuerpo de Jesucristo que admiran los ángeles, y la facultad de perdonar los pecados de los hombres, que es para ellos un gran motivo de admiración y de gratitud. ¿Hay alguna cosa más grande y digna de admiración? ¡Ay, padres, qué gran cosa es un buen sacerdote! ¿Qué no puede hacer un buen eclesiástico? ¿Qué conversiones no puede procurar? Fijaos en el señor Bourdoise, ese sacerdote tan excelente, ¡qué de cosas hace y puede hacer! De los sacerdotes depende la felicidad del cristianismo, ya que los buenos feligreses, cuando ven a un buen eclesiástico, a un pastor caritativo, lo veneran y oyen su voz, procurando imitarle. ¡Cuánto hemos de procurar hacer que todos sean buenos, ya que es ésa nuestra misión, y el sacerdocio es una cosa tan elevada!

Pero, ¡Salvador mío!, si un buen sacerdote puede hacer grandes bienes, ¡qué daño hace un sacerdote malo! ¡Y cuánto cuesta ponerlo en el buen camino! ¡Salvador mío! ¡Cómo deben entregarse a ti los pobres misioneros para contribuir a la formación de buenos sacerdotes, ya que es la obra más difícil, la más elevada, la más importante para la salvación de las almas y el progreso del cristianismo!

Si san Vicente Ferrer se animaba a la perfección con la idea de que Dios suscitaría algún día buenos sacerdotes y obreros apostólicos para elevar el estado eclesiástico y disponer a los hombres para el juicio final, con cuánta más razón nosotros, que vemos en la actualidad cómo se va recuperando el estado eclesiástico, hemos de animarnos cada vez más a la perfección, para cooperar en esta restauración tan deseable.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *