SOBRE FRANCISCO LE BLANC, MISIONERO EN ESCOCIA
El padre Vicente da gracias a Dios por la liberación de este misionero.
Demos gracias a Dios por haber liberado de este modo al inocente, y porque entre nosotros haya habido una persona que ha sufrido todo esto por amor a su Salvador. Este buen sacerdote no ha dejado, por miedo a la muerte, de regresar a las montañas de Escocia y de seguir trabajando allí como antes. ¡Cuántos motivos tenemos para dar gracias a nuestro Señor por haber dado a esta compañía el espíritu del martirio, esta luz y esta gracia que le hace ver como algo grande, luminoso, esplendoroso y divino el morir por el prójimo, a imitación de nuestro Señor! Demos gracias a Dios por todo ello y pidámosle que nos dé a cada uno de nosotros esa misma gracia de sufrir y dar la vida por la salvación de las almas.







