Final de una conferencia sobre la templanza, abril de 1655
El padre Vicente anuncia esta elección a la compañía y encomienda el nuevo papa a sus oraciones.
¡Qué miserable que soy al precipitarme sobre la comida, para devorarla, como esos de los que acabo de hablar! ¡Cuántos motivos para humillarme!…
Ha querido nuestro Señor darnos un papa. Me han dado la noticia al ir a la reunión. La hermana del señor cardenal Mazarino se lo ha dicho a las religiosas de Santa María del arrabal de Santiago, que me lo han comunicado. Es un buen papa, el que más ha profundizado en las materias de estos tiempos y que ha sido de la opinión contraria a las ya condenadas. Los sacerdotes de la Misión dirán mañana la misa como acción de gracias, etcétera, y la oirán nuestros hermanos, y el domingo próximo comulgarán por esta misma intención. Las damas de la reunión de la caridad tienen que comulgar mañana por esto.







