Vicente de Paúl, Carta 1174: Alano De Solminihac, A San Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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Mercuès, 9 julio 1649.

Padre:

Al enterarme por el padre Cuissot de que ya estaba usted de nuevo en París, no he querido tardar en escribirle, después de que las agitaciones que ha sufrido el Estado desde hace algún tiempo me han privado de aprovechar otras ocasiones para ello. Me atrevo a decirle que, si no he tenido la dicha de poder seguir comunicándome con usted por carta, no he dejado de hacerlo en espíritu. La verdad es que, cuando supe que había salido usted de viaje para visitar las diversas casas, sentí mucho miedo de que se alterase la poca salud que usted tiene en una estación y en un tiempo tan duro como el que ha hecho este invierno. Bendito sea Dios por haberle conservado para su servicio!

Nuestros dos delegados de Chancelade me llenaron de gozo y consuelo, cuando llegaron a este lugar, al referirme que usted les había dicho en Richelieu que nos haría el favor de visitar su casa de Cahors. No puedo decirle la alegría y el consuelo que esta noticia me produjo. Pensé en aguardarle a usted algún tiempo en aquel sitio, que goza de los mejores aires del reino, para cuidar un poco de su salud y poder charlar un poco con usted de un montón de cosas. ¡Bendito sea nuestro buen Maestro, que nos ha privado de ese consuelo! También me imaginaba que usted se quedaría muy contento al ver nuestro seminario, donde se habría encontrado con 35 seminaristas que le habrían dado una gran satisfacción. Los padres de su Compañía que los han visto dicen que es el más bello del reino y que se observa mejor allí el orden que en París. El padre Cuissot cumple bien con su cargo; es importante que lo deje usted allí.

Me parece que ya le habrá comunicado él que el arcediano mayor de mi iglesia dejó en testamento una finca suya para nuestro seminario, a una legua de Cahors, que es uno de los sitios más hermoso de los alrededores con una casa bastante bien condicionada y provista de todo lo necesario. Vale seguramente más de ocho mil libras, y ya han entrado en posesión de ella. Tienen como carga, sin embargo, la obligación de mantener a un joven para que sea eclesiástico, etcétera.

ALANO, obispo de Cahors.

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