París, 3, julio 1649.
Padre:
Ya hace unos quince o veinte días que regresé de París, pero todavía tengo faena atrasada y no he encontrado hasta ahora la ocasión de escribirle. Lo hago para responder a la que usted escribió al padre Lamberto.
Vamos a preparar a un sacerdote y a un clérigo, si no tales como usted los desea, al menos de los más apropiados que tenemos. Saldrán dentro de ocho o quince días. Cuando hayan llegado allá, envíenos por favor a los padres Bureau y Le Blanc, junto con el hermano José, si es que tiene usted hermanos suficientes y puede prescindir de él. En cuanto al hermano Pascual, me gustaría mucho que le escuchase usted y que lo soportase durante algún tiempo, intentando hacerle cumplir con su deber; pero, si es incorregible, no habrá más remedio que despedirle.
Le he dicho a la señorita Le Gras la pena que usted tiene por esa muchacha que ha despedido; en adelante procurará atender sus indicaciones y les escribirá a los padres de las que no le sirvan, antes de su salida. Si no lo ha hecho con ésta, espera que usted reparará su falta y que poco a poco irá amansando a su hermano. La verdad es que es una buena muchacha, pero carece de sentido común en ciertas cosas, lo cual es un gran inconveniente para hermanas que tienen que tratar con el prójimo; por eso la señorita Le Gras se ha visto obligada a despedirla. Esto no impedirá, padre, que sean recibidas más postulantes, cuando usted lo juzgue oportuno y esté seguro de sus buenas cualidades.
Estoy lleno de gratitud a la bondad de Dios por las fuerzas que le da en sus trabajos, por las gracias que derrama sobre su familia y por las bendiciones que otorga a sus misiones; se lo agradezco con todo el corazón, suplicándole que les siga bendiciendo y santificándolos a todos cada vez más.
Saludo y abrazo con todo afecto a los padres Serre, de Beaumont, Le Blanc, Turbot y demás, y a usted, padre, de manera especial y con mayor cariño, ya que soy en el amor de Nuestro Señor…
Nos va a ser difícil poder enviarle un sacerdote, ahora que acabo de darme cuenta; en ese caso, le enviaremos dos hermanos. Me alegra mucho ver cuántas personas hay en sus dos seminarios.







