París, 19 junio 1649.
Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Regresé el domingo con buena salud, gracias a Dios. Acabo de recibir sus cartas con gran consuelo y muy agradecido a la divina bondad por el acierto que le da a usted en su gobierno y por el cuidado y diligencia que usted pone en lo que hace. Ruego a Nuestro Señor que todo sea para su gloria y para la santificación de su querida alma.
No ha llegado todavía el señor gobernador de Toul; cuando llegue, iré a agradecerle los favores que le debemos y veré cuál es su parecer a propósito de la evocación. Estoy aguardando la última decisión que han de tomar en este asunto los señores Thélon y Midot. Me he tomado el honor de escribir al primero para contestar a su carta. Habrá que seguir su parecer. ¿Qué hacer entonces? ¿No será mejor fallar con su consejo que correr un riesgo por nuestra cuenta? Me han dicho que está por aquí Plenevaux; me ha encargado de procurar que alguien intervenga para que nos sorprenda en el Consejo, y he hecho algunas gestiones. Creo que es inútil escribir al señor Midot; su caridad le mueve a hacernos todo el bien que puede y él sabe que nuestro agradecimiento será eterno. Dele todos los testimonios que pueda de mi estima y de mi obediencia y dígale a su querida familia que, postrado en espíritu a sus pies, los abrazo con todo el cariño de mi corazón y ruego insistentemente a Nuestro Señor que los llene cada vez más de sus consuelos y de sus luces. Me encomiendo también a las oraciones de todos.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL,
i. s. d. l. M.
Le escribiré a pesar de todo al señor Midot.
Dirección: Al padre Delespiney, superior de la Misión de Toul, en Toul.







