Nuestro Señor nos ha concedido la gracia de volver a encontrar dos de nuestras piedras preciosas que estaban perdidas; son de un precio muy alto y su esplendor es muy celestial. He recibido por ello una gran alegría.
Vicente de Paúl, Carta 1159: Un Sacerdote De La Misión De Berbería A San Vicente

[Entre 1645 y 1660].






