Richelieu, 19 mayo 1649.
Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me han hablado por aquí de un montón de chicas, que no he visto todavía. Creo que me dijo usted que las de estos lugares no son tan indicadas y que usted tiene ya por ahora bastantes. Me gustaría que me contestara a estos dos puntos, si es posible, antes de que me vaya. Si puedo marchar pronto, no habrá nada que me detenga.
Espero que decida sobre lo que le escribí al padre Lamberto, dentro de dos o tres días.
Me encuentro bien, gracias a Dios. Me preocupa la salud de usted. Si Nuestro Señor sigue dándosela, como espero, será una muestra más de su bondad. Le ruego que así lo haga y que bendiga cada vez más sus trabajos.
Me he cuidado un poco estos días, para librarme de las muchas visitas que me estorbaban en lo que estaba haciendo. Esto me ha impedido ir a ver a su hermana; lo haré cuanto antes.
Adiós, señorita. Soy de usted el más humilde y obediente servidor,
VICENTE DEPAUL,
Indigno sacerdote de la Misión.
Dirección: A la señorita Le Gras, París.







