Fréneville, 4 febrero 1649.
Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Sigo en Fréneville, donde me ha sorprendido este tiempo tan frío, con ocasión de la fiesta que he querido celebrar aquí, para ayudar a estas buenas gentes a disponerse para entregarse a Dios, para que les dé la gracia de hacer buen uso de las aflicciones que esperan.
Nuestras queridas hermanas me parecen cada vez más unidas y amantes de su vocación; todas ellas cumplen muy bien, gracias a Dios. Nos dan ellas de su pan moreno, en el que el panadero mezcla cebada con el trigo; proviene esto de su caridad y nosotros les daremos grano en recompensa. También nos han enviado manzanas, que les habían enviado las buenas gentes de por aquí. Se confiesan con el padre Le Gros después de haberlo hecho con uno de nosotros, y lo mismo han hecho con nosotros, después de haberse confesado con el padre Le Gros. Esta práctica me parece buena.
Le veo a usted muy animada a sostener bien las cosas en su casa. Se hablaba del loco de antes, y por eso le escribí lo que le escribí. No creo que se llegue a esos excesos.
Que Nuestro Señor le dé salud en medio de todo esto, así se lo pido de todo corazón en la santa misa, en la que la veo a usted todos los días, rogándole que la conserve.
Cuando venga el buen tiempo, espero salir para ir directamente a Angers, con la ayuda de Dios, en donde Dios sabe con qué alegría veré a sus hijas.
El padre Escart me ha hablado de una, que está en Bicêtre y que molesta mucho a las demás; será conveniente que vea usted lo que hay que hacer.
Esto es, señorita, cuanto he de decirle por ahora, encomendándome a sus oraciones y a las de nuestras queridas hermanas de las que soy.en el amor de Nuestro Señor el más humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Dirección: A la señorita Le Gras.







