Vicente de Paúl, Carta 1126: A Luis Rivet, Superior De Saintes

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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15 noviembre 1648.

Hay que evitar con todo interés dar algún motivo de descontento a los señores vicarios generales; son nuestros amos; hemos de ajustarnos a su voluntad en la medida de lo posible. Por tanto, cuando les envíen eclesiásticos, la Compañía tiene que recibirlos con agrado y mantenerlos todo el tiempo que lo ordenen, lo mismo que a los sacerdotes que manden para su corrección, aunque indicándoles humildemente que están ustedes sobrecargados, si es así, o los demás inconvenientes que puedan surgir. También es muy conveniente que la Compañía siga sus deseos sobre las misiones, no emprendiendo ninguna sin su consentimiento y sin preguntarles los sitios a los que hay que ir. Hemos de tener como máxima no extrañarnos nunca de las dificultades presentes, lo mismo que si se tratase de un vendaval pasajero que veremos disiparse con un poco de paciencia. El tiempo lo cambia todo. He leído en la historia de los jesuitas que el papa que sucedió al que erigió su Compañía en religión les obligó a llevar muceta; les resultaba un poco duro, pero tuvieron que pasar por eso mientras vivió; y después de su muerte se la quitaron en seguida. Del mismo modo, si ahora les exigen alguna cosa que no les va, tráguenlo mansamente durante unos días; el correr del tiempo les librará pronto de esa sujección. Dios nos levanta y nos hunde, nos consuela y nos aflige según la disposición que ve en nosotros para aprovecharnos de esas situaciones.

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