[Octubre 1648]
Padre.
No me acuerdo muy bien del asunto de que le escribía el señor párroco de Serqueux, pero me parece que se trataba de algo de las religiosas de cerca de Forges, a las que se acusa de una gran falta, por la que me parece que le quieren quitar la abadía a la que la posee, y que el señor párroco considera inocente de lo que se la acusa.
Esa tisana se hace del regaliz; se lo envío en trocitos para facilitar su empleo; pero es preciso que sea reciente y no cortar más que a medida que se va usando, para que no se ennegrezca. No me atrevería a presumir mucho de la que tenemos en nuestro huerto, pues aún no hemos visto más que la flor y las hojas.
Me olvidé de decirle que la priora de Montmartre, que es hermana de la señorita Channelain y que se encuentra muy enferma del pecho, se encomienda a sus santas oraciones y le ruega que la encomiende también a las de los padres de su compañía, para que Dios tenga misericordia de ella.
Le devuelvo la carta que acompaña, no sea que crea usted que se la han mandado a su destinatario.
Le pido a Dios que no sea largo su viaje y que regrese con perfecta salud.
Nuestras hermanas nos piden un jarabe que ya se nos ha acabado; mandaré a buscar a ver si nos lo puede dar el hermano Alejandro.
Ya que me lo permite su caridad, podría acercarme a SaintDenis y quizás a Bicêtre; este año no tengo nada que hacer en Liancourt, me parece además que los señores de Liancourt se van a la Roche Guyon por un mes.
Si sale usted mañana, no podré verle antes. ¿Qué pasará entretanto con mi pobre conciencia en el estado al que mi relajamiento, mi pereza y mi infidelidad han reducido a mi alma, y que le daría miedo a santa Catalina, si ella estuviera en la tierra, ya que le parecería falta de amor, de ese amor que debería tener y que, por su gracia, me hace ser su muy obediente servidora y humilde hija?
LUISA DE MARILLAC
Viernes.
Dirección: Al padre Vicente.







