3 julio 1648.
¿Verdad que es miserable nuestra pobre naturaleza? Todo el mundo está contento en Génova con nuestro hermano [Sebastián]. El es el único que no se puede soportar; quiere marcharse aunque ve muy bien que no puede hacerlo sin disgustar y fastidiar a aquellos entre los que podría ejercer continuamente su caridad, como lo ha hecho hasta ahora. Sin embargo, puede ser que Dios saque gloria de esa falta; así se lo ruego de todo corazón.
La verdad es, padre, que podrá hacer bien en el extranjero con los pobres y los presos solamente aquellos que lo hayan hecho aquí con los enfermos y los afligidos. Alabo a Dios por las pruebas a que somete al hermano Sebastián en sus deseos por irse a Berbería.







