París, 29 marzo 1648.
Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le escribo al padre Nacquart por medio del padre Gondrée, que sale hoy en coche para Richelieu, para que se dirijan juntos a La Rochelle con esos señores que tienen que llevarles a las Indias alrededor del 20 del mes próximo.
El señor arzobispo de Reims anda cerca de ustedes; me ha escrito que no le han visitado ustedes. Le ruego que vaya a verlo y a postrarse a sus pies, para pedirle perdón por no haber ido antes a saludarle; que va usted a ofrecerle su obediencia y la de la Compañía, como a la persona que nos ha establecido en Richelieu y a la que, por este motivo, debe usted toda clase de respeto y sumisión. Haga el favor de hacerle también de mi parte un nuevo ofrecimiento de mi obediencia perpetua.
Le recomendé al padre du Coudray y vuelvo a recomendárselo ahora; no soy capaz de decirle todo el afecto que Dios me ha dado por él. Le ruego que así se lo diga y que me indique cómo se encuentra. Le hemos pedido a Nuestro Señor su conservación y su salud.
No sé si el padre Chiroye habrá recobrado la suya; hace ocho días que le pedí noticias. Le ruego que me escriba usted, si él no lo hace, y que salude de mi parte a toda esa familia. De ella y de usted en especial soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor,
VICENTE DEPAUL,
Indigno sacerdote de la Misión.
El padre Gondrée ha partido sin la carta del padre Nacquart; se la envío con ésta. Vea la carta del hermano Cruoly y entréguesela, si lo cree conveniente.
Al pie de la primera página: Padre Gautier.







