Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Su carta me ha consolado infinitamente, lo mismo que todas las que me escribe, por lo que le doy gracias a Dios y le pido que santifique cada vez más a su querida alma.
Siento mucho ese viaje del padre Blatiron en medio de estos calores, aunque me consuela mucho saber que ha hecho este pequeño servicio a Dios en la persona de la señora de Guébriant, que es una persona de notable consideración.
Acabo de escribir al padre Dehorgny que se apresure a enviarle el padre Richard; creo que ya habrá recibido al hermano Sebastián, portador de la presente; verá usted qué buen muchacho es.
Esto es, padre, lo que el ajetreo de estos días me permite decirle con tantas prisas y con la renovación del ofrecimiento de mi obediencia, que le hago con toda la humildad y afecto que puedo. Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL







