[Marsella, 23 ó 24 de mayo de 1643].
Juan Bautista Gault, obispo de Marsella, acaba de entregar su alma a Dios.
«Todavía nos queda una misión que hacer en una galera, y basta por este año. Este trabajo es muy pesado; pero lo que más nos ayuda a soportarlo es el cambio notable que se advierte en estos pobres forzados, que nos da toda la satisfacción posible. Ayer catequicé a siete turcos de varias galeras, a quienes había hecho venir aquí. Dios, por su misericordia, quiere bendecir esta empresa, que encomiendo a sus santos sacrificios. Otro turco ha sido bautizado en la galera, estando enfermo. Y además de esos turcos, se han convertido unos treinta herejes, que han abjurado todos».







