Vicente de Paúl, Carta 0657: A Francisco Dufestel

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Autor: Vicente de Paúl .
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Bresle, 28 de noviembre de 1642.

Padre:

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Solamente en el cielo podrá usted conocer la alegría que mi alma ha recibido con su última, en la que me comunicaba con tan buen humor cómo le ha entregado al padre Guérin la carta que le enviaba para que fuera su sucesor, y el uso que de ella quería hacer. Le ruego a Dios con todo mi corazón que le bendiga y que haga partícipe a toda la compañía de las disposiciones que a usted le ha dado, ahora y siempre.

¿Qué quiere que le diga del seminario de Belley? No acabo de entender de qué se trata: si es que el señor obispo tiene personas indicadas, que desea que usted las tenga para ello, o bien si desea establecer a nuestra pequeña Compañía en su diócesis. Le ruego que me diga de qué se trata. Si lo primero, cuándo y cómo y por cuánto tiempo; si lo segundo, cuándo y con qué fondos se cuenta para ello; entretanto le ruego, padre,…

No le he dado su carta a la señora duquesa de Aiguillon… si no se juzgara conveniente que los misioneros… atención. Si me escribe usted otra vez, que no se le ocurra hablar de la ciudad de donde me escribe. Algún día le diré por qué.

Me parece que no conviene que cambiemos el nombre que el Santo Padre les da a nuestras casas, que es de la Misión, para llamarlas Seminarios. Le ruego, padre, que no permita que se haga algún cambio en los términos o en las cosas que se practican en la compañía, para conservar la unidad en todo. No puede imaginarse usted los grandes inconvenientes que surgirían en una congregación, si no se mantuviera la uniformidad.

He aquí nuestras noticias. El padre du Coudray se marcha a Berbería para la liberación de unos 80 esclavos, y lleva el proyecto de tener una misión entre los demás que hay en Argel, que son unos 10.000. Le ruego, padre, que encomiende a Dios esta buena obra y a las personas destinadas para ello, que son además del padre du Coudray, el padre Boucher y el hermano…

Nuestro Señor ha traído a la compañía al padre Gilles, superior y profesor de filosofía de Lisieux, y al padre Prévost, que es también sabio, muy hábil en los negocios, y a algunos otros que han venido a llenar el sitio de los que salieron.

No se extrañe usted de estas salidas. Nuestro Señor se vio seguido y abandonado de varios millares de personas y se quedó reducido a ciento veinte fieles en la hora de su muerte. San Ignacio (de Loyola), al comienzo de la santa Compañía que fundó por su medio nuestro Señor, echó afuera a doce de una sola vez; y usted sabe muy bien que nosotros no hemos despedido a ninguno que fuera sacerdote, y a nadie más que al padre N., a quien le escribí estos días pasados rogándole que se retirara, por varias razones importantes. Dios sabe y ha dado a conocer a los hombres que bendice más a un pequeño número de escogidos que a muchos, entre los que hay algunos que rehúsan el esfuerzo y que sienten apego a las mujeres, a las viñas o a las casas.

Acabo la presente encomendándome a sus santos sacrificios y a los de esos padres, a quienes abrazo, postrado en espíritu a sus pies y a los de usted, y soy su muy humilde y obediente servidor.

VICENTE DEPAUL

Indigno sacerdote de la Misión

Dirección: Al padre Dufestel, sacerdote de la misión de Annecy, en Annecy.

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