1642.
Si Dios quiere que el Instituto de padres de su congregación permanezca muchos años en su Iglesia, podemos esperar grandes frutos. La diócesis de Luçon, en la que hace tres o cuatro años que trabajan siguiendo las órdenes de usted, ya los ha recibido en tal abundancia, especialmente en el lugar mismo de Luçon, en donde su misión ha sido tan fructuosa, que me siento infinitamente agradecido al señor cardenal de Richelieu por haberlos proporcionado, y a usted, padre, por haberlos enviado. Sobre todo su superior trabaja continuamente con un tesón admirable; tiene talentos muy apropiados para conseguir el efecto que se desea, y su celo hace que sea estimado por todos. Es digno de elogio en todo lo que hace, a no ser que es excesivo en sus trabajos, si es que puede haber algún exceso en los trabajos que se emprenden para ganar almas a Dios.







