París. 12 de enero de 1642.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Hasta ayer por la tarde no llegó ese buen hombre que me trajo su carta del 30 de diciembre, la cual me ha entristecido mucho al conocer sus -penas al mismo tiempo que me ha consolado con la esperanza de volver a verlo dentro de poco; pues, después de considerar todo lo que usted me dice, es conveniente que venga cuanto antes, tanto si mandamos a alguien para que le sustituya como si usted da las órdenes que me indica. Yo les propondré enseguida este asunto a esas buenas damas y le enviaré a usted la respuesta cuanto antes por medio de su portador. Entretanto quédese tranquilo; déle las gracias y preséntele mis excusas al reverendo padre rector por la carta que hizo el favor de escribirme y a la que he sido tan ruin que no he contestado todavía, Si tiene usted algún aviso que darme sobre dejar totalmente esa ciudad, sin que vaya nadie a sustituirle, hágalo lo antes que pueda. Lo que usted me dice, de que su ausencia les ahorrará sesenta libras mensuales a los pobres, me ha impresionado; pero Dios sabe cuánto gozo sentiré al abrazarle cuando llegue y cómo soy en su amor su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Dirección: Al padre Dupuis, sacerdote de la Misión, actualmente dedicado a la ayuda de los pobres de Saint-Mihiel.







