Vicente de Paúl, Carta 0585: A Bernardo Codoing, Superior De Annecy

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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[Diciembre de 1641]

Padre:

Recibí anteayer su carta, en respuesta a la que le escribí sobre Roma, y le diré para contestarle que me parecen muy dignas de consideración las razones que usted me indica para dejar el viaje hasta después de Pascua; pero también hay inconvenientes para retrasarlo tanto. El papa, el cardenal Lenti, decano de los cardenales, y otro virtuoso eclesiástico que tiene en el espíritu la idea de los ordenandos, pueden morir durante ese tiempo; y si así ocurriese, esta buena obra fallaría o estaría en peligro de fallar. Procuraré enviarle cuanto antes al padre Dufestel o al padre Grimal, con algún otro, para que los ponga al corriente en doce o quince días, y haré que marchen los demás cuanto antes para aguardarle en Marsella.

Entretanto le diré, padre, que dudo de la conveniencia de darles a los seminaristas apuntes para estudiar; ya hay bastantes libros extensos o resumidos para ello. En los colegios de España no se escribe en clase. Lo principal es repetir bien lo que se ha enseñado; y el mejor método que yo he experimentado para ello es tomar un casuista, explicarles uno o dos capítulos cada vez y hacerles repetir de memoria a cada uno de ellos la lección; si esto se hace varias veces, las cosas quedan bien inculcadas y se recuerdan para siempre, y se les explican las dificultades que surgen. Así es como nosotros lo hacemos para los casos de conciencia y para las controversias y nos ha resultado maravillosamente bien. Por eso no conviene dar apuntes, pues lo malo es que se remite uno a esos apuntes y no se ejercita suficientemente la memoria para recordar las cosas. ¿Qué le aprovechan a un doctor sus apuntes, después de haber hecho sus estudios? No le sirven para otra cosa más que para recurrir a ellos en caso necesario. Pero hay ahora tantos autores, que tienen los índices de materias tan bien hechos, que basta con un solo casuísta bueno para recurrir a él en caso necesario. Según esto, le ruego, padre, que mire la manera de adoptar la práctica que acabo de decirle.

Puede estar usted seguro de que he sentido un dolor muy sensible por la muerte de nuestra digna madre. Sin embargo, Dios ha querido consolarme con la visión de su reunión con nuestro bienaventurado padre y de los dos con Dios, cuando supe la noticia, después de un acto de contrición que hice inmediatamente después de recibir la carta en la que me comunicaban su extrema gravedad; y lo mismo se me ha mostrado, según creo, en la primera misa que celebré por ella después de conocer su muerte. Quede esto dicho solamente para que lo sepa el buen padre Codoing y nuestros otros padres, a los que abrazo en espíritu con el mayor afecto y humildad que me es posible.

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