París, 6 de diciembre de 1641.
Señor Obispo:
Le agradezco muy humildemente el favor que ha hecho a nuestros misioneros al recibirlos con tanta bondad, y le ruego a nuestro Señor que sea él mismo nuestra gratitud y su recompensa y que nos haga dignos, a ellos y a mí, de servirle a usted en toda la extensión de sus deseos.
Su señor oficial le habrá podido escribir cómo el señor canciller me ha señalado su satisfacción por verle trabajar con tanto ardor en su diócesis; que no será necesario que venga usted por aquí; que no les concederá nada a los que están en contra suya, y que por eso no necesita venir usted aquí a impedirlo; que ciertamente le parece razonable el ofrecimiento que ellos hacen de pagar los derechos de que se trata y abonárselos a la provincia en el término de diez años, ya que es tan ventajoso para el país; pero, como yo no conocía la respuesta de usted, me reservé el derecho de responderle cuando la supiese; así lo haré y hablaré con la persona que usted me ha hecho el honor de indicarme, para servirle con toda oportunidad.
Por eso he visto personalmente al señor de Vertamont para el asunto de su señor oficial, a quien no he podido ver todavía, para decirle que el señor de Vertamont me ha prometido de buena gana hacerle justicia, y que quería tratar con el señor de Morangis, que ha concedido el indulto a su parte.
A todo esto añado, señor obispo, la más humilde súplica para que haga entregar cinco escudos al padre Savinier para que puedan adquirir ropa él y el padre Le Sage; se los entregaré aquí a su señor oficial, a quien no he podido ver desde hace bastante tiempo y no sé su dirección para poder enviárselos. Soy en el amor de nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al señor obispo y conde de Mende y de Gévaudan en Mende.







