Vicente de Paúl, Carta 0563: A Bernardo Codoing, Superior De Annecy

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Autor: Vicente de Paúl .
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París, 15 de septiembre de 1641

Padre:

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Le doy gracias a Dios por todas las que le ha concedido, y le ruego que bendiga cada vez más a sus queridos compañeros, a usted y sus trabajos. Asegúrele a nuestra querida y venerada madre de Blonay que acepto con respeto y entera sumisión las razones que alega para el pronto regreso de nuestra digna madre y que siempre me tendrán a mí, el señor obispo de Ginebra y ella, para satisfacer sus deseos en este asunto y en todas las cosas. Le mando saludos con todo el respeto que me es posible y me encomiendo a sus santas oraciones.

Hemos enviado trescientas libras para el trimestre de octubre, cincuenta escudos al señor Chatillon y otros cincuenta al señor Monnellet; enviaremos los demás en la ocasión que usted nos señala, ya que nos ordena usted que lo hagamos de ese modo.

El padre Dehorgny nos ha llenado de alegría al referirnos la situación tan buena y tan cordial de la compañía y los maravillosos frutos que consigue. Se lo agradezco a Dios con mucha humildad y le ruego que les siga concediendo a todos esa gracia.

Sigo todavía con la idea de que no es conveniente recibir más que a sacerdotes o a personas que están ya en las órdenes, y no para enseñarles las ciencias, sino el uso de ellas, de la forma que se practica con los ordenandos.

Ya está hecho, gracias a Dios, lo que usted deseaba de Roma. Su Santidad nos ha permitido alquilar o comprar una casa, vivir en ella y ejercer nuestras funciones con el pobre pueblo y con los eclesiásticos, según nuestro Instituto, con la obligación de depender del cardenal vicario o del vicegerente en lo referente a las funciones que se realizan con el prójimo, y del superior general de la compañía en lo tocante a la disciplina de la misma; este permiso se nos ha concedido tras el testimonio de los frutos del padre Le Breton, a quien Dios ha bendecido mucho. Nos disponemos a enviar allá dos o tres personas de la compañía, este mes de octubre. Le ruego, padre, que nos ayude a agradecer a Dios todo esto.

Saludo muy humildemente a sus queridos compañeros y me encomiendo con toda humildad a las oraciones de todos y soy…

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