Jueves por la mañana. [Entre julio y septiembre]
Señorita:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Ya estoy de vuelta, gracias a Dios, a quien le doy las gracias también por su salud.
Isabel se encuentra perfectamente bien de cuerpo; pero no se encuentra muy a gusto en una casa donde no hay observancia. Su compañera es una pobre criatura. No sé si se le podrá buscar algo que le vaya; no tiene más que cuatro o cinco niñas y no va visitar a los enfermos.
Lo que más le mortifica a nuestra querida hermana Isabel es que no visita los enfermos, desde que hace algún tiempo la encargaron del acomodamiento de cuarenta o cincuenta ordenandos; ya le avisé al padre Lamberto que no volviera a darle ese trabajo. Parece que esa buena hermana no hace más que desear volver acá o a Angers. Sin embargo, hará por virtud lo que le ordenen.
La señora duquesa de Aiguillon me dijo ayer que la propuesta que le ha hecho la señora de Lamoignon de poner las 45.000 libras a renta y alquilar entretanto una casa, le parece bien. Veremos a las damas oficiales el sábado después de comer, si hace usted el favor de avisarles y de retrasar la reunión con las hermanas hasta la semana próxima, a causa del ajetreo que tengo después de mi regreso. A usted tendré la dicha de verla lo más pronto que pueda.
Soy s. s. V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







