Vicente de Paúl, Carta 0473: A Francisco Du Coudray

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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París 17 de junio de 1640

Padre:

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Enviamos todo lo que tenemos para los religiosos y las religiosas. Ya verá usted por la que le escribo al señor de Villarceaux, que luego deberá usted cerrar, lo que piensa la señora duquesa de Aiguillon a propósito de la distribución. Quizás sea conveniente que se la lleve usted personalmente.

Mateo le llevará algún dinero, y tendrá usted que acomodar a ello sus gastos; y sobre las dos mil libras que ha recibido usted del párroco de San Nicolás para las religiosas, en nombre de Dios, no separe nada para otros usos, bajo ningún pretexto caritativo. No puede haber caridad si no va acompañada de justicia; y nada puede obligarnos a hacer más de lo que podemos hacer razonablemente.

Nada le digo del asunto del señor Fl[eury], a no ser que me parece muy bien que lo trate con el señor Midot y que arregle usted con él personalmente las discrepancias, mientras se encuentre por ahí el señor presidente de Trelon, que podrá moderar un poco los ánimos acalorados. Sería de desear que esos señores aceptasen que las cosas volvieran a ser como antes eran, pero como la Providencia ha dispuesto de otro modo con la muerte de ese santo y piadoso prelado, hay que aceptar los hechos, aparte de que no se puede esperar que la justicia adopte otras disposiciones, ni conviene intentarlo.

Las visitas que hasta ahora he hecho a Richelieu y a Troyes se han llevado a cabo con tanto fruto y tan grandes bendiciones que he podido comprobar la verdad de lo que se dice de los cartujos, que uno de los medios que les permite continuar con su primitiva observancia es la visita anual. 1.° Esto me ha obligado a pensar que es conveniente que nosotros la hagamos también todos los años y, para ello, al no poder ir yo mismo a hacerla en Lorena, he enviado allá al padre Dehorgny, cuya sencillez, piedad y fidelidad en la observancia del reglamento de la casa son tan conocidas. Le ruego, padre, que lo reciba usted como tal y que tenga con él la misma confianza que conmigo. Ya sabe que fue usted mismo el que nos lo dio y la gratitud y la estima que de usted tiene. Espero que todos ustedes harán lo posible para que todos los de la casa se aprovechen de esta visita, que nunca se lleva a cabo sin gran fruto y bendición.

Acabo de enviar al padre Lamberto a nuestra casa de La Rose con este mismo fin y espero hacer esto mismo, a mediados de otoño, con Troyes, Ginebra y los demás sitios, si Dios me da salud para ello. Es conveniente que dicho padre no sea conocido en Toul como visitador, por muchas razones. El les comunicará nuestras noticias y cómo les abrazo a todos espiritualmente con toda la humildad y el afecto que me es posible. Soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde servidor.

VICENTE DEPAUL sacerdote de la Misión

Dirección: Al padre du Coudray, sacerdote de la Misión, en la casa del Espíritu Santo, en Toul.

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