Bar-le-Duc, febrero de 1640
Además de repartirles pan, se les ha dado también ropa a veinticinco o treinta pobres.
Desde hace poco, he vestido en total a doscientos sesenta. Pero no puedo decirle, padre, a cuántos otros he vestido espiritualmente por medio de la confesión y de la sagrada comunión. Sólo en el espacio de un mes he podido contar más de ochocientos. Y espero que, durante esta cuaresma, todavía lo haremos con más. Todos los meses entregamos al hospital una pistola y media para los enfermos que enviamos; y como entre ellos hay unos ochenta que están más enfermos que los demás, les damos sopa, carne y pan.







