Señorita:
Hay que reaccionar contra lo que nos desagrada, y romper el corazón o ablandarlo para prepararlo a todo. Parece como si Nuestro Señor quisiera tomar su parte en la pequeña Compañía. Ella es totalmente para El, según espero, y tiene derecho a utilizarla como mejor le parezca. En cuanto a mí, mi mayor deseo es no desear más que el cumplimiento de su santa voluntad. No puedo expresarle hasta qué punto va adelante nuestro enfermo en esta práctica; por eso mismo parece como si Nuestro Señor quisiera colocarlo en un lugar donde pueda vivir más felizmente durante toda la eternidad. ¡Oh, quién nos diera la sumisión de nuestros sentimientos y de nuestra razón a esa adorable voluntad! Lo hará el autor de estos sentimientos y de esta razón, si no nos servimos de ellos más que en él y por él. Pidámosle que usted y yo mismo tengamos siempre un mismo querer y no querer con él y en él, ya que eso sería un paraíso anticipado en esta vida.







