Miércoles por la mañana (1639)
Me he visto consolado al ver la carta de Angers y creo que no hay que retrasar el envío de sus hijas, aunque no se haya hecho el acta; en todo caso, siempre se estará allí más a mano. Pero me preocupa lo que me dice de lo demás. ¡Oh Jesús! Señorita, no es tiempo todavía. ¡Señor Dios! ¡se le necesita mucho en el mundo! En nombre de Dios, haga todo lo posible para ponerse bien y trátese mejor. Si puedo, tendré la satisfacción de verla esta tarde, si no, mañana, con la ayuda de Dios.
Su hijo me indicó, ayer por la tarde, que iba a ver al señor de san Nicolás para el examen. Parecía estar muy decidido. No ha ido a verla, porque su manteo largo se ha desgarrado al pasar por un lugar; lo mandará arreglar. Quizás es que no quiere ir a verla hasta estar ya ligado con la Iglesia, tal como le ha indicado. Esté muy alegre, en nombre de Dios. Soy, en su amor
V. D.
Creo que ha escogido bien, en relación con las lorenesas, y que la otra mayor, de la que me habla, lo hará bien.
Dirección: A la señorita Le Gras.







