Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Acabo de ver a la señora Goussault, que aunque no de gravedad, está, sin embargo, enferma de cuidado; así lo reconoce ella y me lo ha dicho. Hay que rogar a Dios por ella. Su corazón está siempre dentro del marco de la voluntad de Dios. He dejado allí a la señora del canciller. Me ha dicho que le enviará mañana su carroza. Yo le enviaré una nota antes de que parta.
Si hubiese bastante alojamiento, habría que pensar en ese asunto; pero, como no lo hay, habrá que tenerlo en cuenta; ya hablaremos de ello. Entretanto le deseo buenas tardes y soy, en el amor de Nuestro Señor, s. s.
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras, en su







